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Categoría: El lector
Creado: 02 Diciembre 2021

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño... de 80 Años". ¿Cómo es un Elefante? Cuento Hindú. En una aldea de ciegos, (ignoro porqué en la India hay tantos ciegos), dicen que por razones infecciosas y de pobre salubridad. Total, en ese lugar, de visual obscuridad, todos sus habitantes habían escuchado historias de este magnífico animal. Su enorme fuerza, que podía competir con la de 50 hombres al mismo tiempo. Su nobleza, su gran tamaño, su inamovible peso, pero sobre todo su increíble y precisa memoria, pero que no viene al caso, para el desarrollo de esta historia. Llegó la ocasión, en que los miembros de un grupo de estos invidentes, desearon saber e informarse al detalle, cómo era el paquidermo portentoso. Como bien sabéis, mis amados lectores de ambos sexos, se dice que los ciegos "Ven" con sus manos. Para lo cual, las pasan cuidadosamente, sobre el objeto a escudriñar. (Así quisiera yo, ver los cuerpos de todas las chicas de los equipos de gimnasia, atletismo, soccer y ballet, Je, je, je, mal chiste filógino). En asamblea plenaria, decidieron formar una comisión de "videntes táctiles", para que se apersonaran en algún lugar frecuentado por estos proboscídeos. Los "vieran" y reportaran sus "hallazgos" a la comunidad de débiles visuales. Agarraditos de la mano, seis o siete de estos varones, buscaron por varios días uno de esos animalotes, que así son, grandotototes. Dieron con él y solicitaron permiso a sus dueños para "Inspeccionarlo" con sus manos. Uno, tomo la trompa del animal y la recorrió de arriba a abajo; otro, se colgó de una oreja, palpándola en toda su bidimensional extensión; otro más, con ambas manos, acarició la enorme extensión de la panza animalesca, que le pareció, algo así como una sábana colgada en un tendedero. De los restantes cieguitos, el primero atrapó la cola que se sacudía en el aire, espantándose las moscas de "yasabendonde", (sic), le pareció un plumero o látigo; el último se dedicó a subir y bajar sus manos hasta el suelo, por una de las cuatro patas elefantiásicas. ¡Ah! Faltaban los colmillos, así que se los encargaron al más joven de ellos. Terminada la inspección digital se encaminaron de regreso a su aldea, a rendir el informe obligado y motivo de su viaje. El primero lo describió, como un tubo rugoso que flota en el aire, se enrosca y tiene dos agujeros en la punta; El segundo, dijo, ¡Mientes! es como un gran pañuelo, que se agita para todos lados; el tercero, terció, pos si, je, je, je., describiéndolo como una gran sábana colgada al sol, muy áspera; el siguiente, al que le tocó la cola, hizo lo propio, diciendo que era cómo un látigo, con pelos en la punta, para espantar las moscas que se sentían en el aire; al llegar al quinto, que empezó a decir que un elefante era como una gruesa columna, asentada en el piso. Cuando se armó una batahola, alboroto, algarabía, barahúnda, y escándalo, cual cámara de diputados mexicana, con Fernández "Moroña", a la cabeza. En el cual todos se acusaban mutuamente de falsarios, mentirosos, mal intencionados. Se desató una batalla campal, en la que llovieron bastonazos, muletazos, puñetazos, mordidas, patadas y todo tipo de imprecaciones. El que iba a hablar de los colmillos, se retiró horrorizado, seguro de que no podría convencerlos de cómo era verdaderamente un elefante, que él si había visto bien. No era ese pandemónium, lo que se dice vulgarmente, una "Cena de negros", era una amigable reunión, de uno de los pueblos más cultos del mundo, origen de la civilización, cultura y lenguajes indoeuropeos. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Ricardo Garrés Valdez

Comentario:

Los miserables... de siempre. Un "grupo de hombres de negocios propone que se eleve el salario mínimo en un ocho por ciento en el 2022." Con una inflación creciente, ya más del siete por ciento, es probable que en el 2022 llegue al ocho por ciento... en pocas palabras: "un aumento que no es aumento", elevan el pago nominal de 142 pesos a 172, pero el salario real queda congelado en el mismo lugar, pero claro, después de haber "dejado de comer lo necesario” por varios meses, debido al aumento de precios. En pocas palabras, los miserables hombres de negocios se apropian del total incremento en la productividad de los trabajadores: no la comparten. Es hora que los trabajadores se rebelen, como los trabajadores americanos, quienes de un salario mínimo de $7.25 por hora, ahora se niegan a ir a trabajar, y les ofrecen hasta $15.50 por hora, y aun así "no responden." Eso sin necesidad de esos parásitos sindicatos CTM y otros... los empresarios gringos han más que doblado el salario mínimo, y todavía no encuentran trabajadores. Es la gente adquiriendo conciencia y negándose a ser explotados por esta runfla de empresarios. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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