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- Categoría: El lector
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 82 Años, Clamando en el Desierto". "Los Jodidos Aguantan Mucho y No Se Quejan". Dicho Priyista. Pero se lo han apropiado todos los partidos políticos. Solo con ver diariamente a los cientos de regiomontanos, haciendo fila para abordar un camión que pasará lleno, por lo cual no se detendrá. Nos damos cuenta que, esa aguda observación tricolor, es cierta, pues los vemos molestos a unos, enojados a otros, pero a la gran mayoría, resignados. En psicología social, a este fenómeno se le llama, "Desamparo Aprendido", por la forma en que se va instalando poco a poco en la personalidad individual y colectiva, este tipo de indefensión. Como resultado de la incapacidad de oponerse a las fuerzas adversas del ambiente, presentes en las vidas de seres humanos de todas las edades. Como si eso fuera lo que se merecen y lo reciben como merecido castigo. Por eso, AMLO, Morena y la 4trera Transformación hacen y deshacen lo que les viene en gana, con las leyes, desde la Constitución General de la República, hasta la menor de las leyes, ordenanzas y reglamentos electorales. Mientras, los taxistas hacen su agosto y ellos gastan lo que no tienen, para llegar a sus trabajos. Donde seguramente les cancelarán el bono de puntualidad y en el peor de los casos, los regresarán a sus casas, como disciplina, con la pérdida de un día de salario. Dicen los encuestadores que el pueblo califica muy bien a Samuelito, en sus funciones de gobernador, pero los que yo veo en la televisión, claman contra él, por no resolver sus problemas del diario vivir, aunque solo sea el transporte. No se diga, la seguridad, el problemón del agua que hasta ha cobrado víctimas incapaces de acarrearla a sus casas, no solo con la muerte, pero con lesiones musculares y óseas. Que, en lugar de que Samuelilo vaya al gimnasio a levantar pesas todos los días, que les acarreé el agua, por tres o cuatro cuadras, calle arriba y se las suba a los segundos y terceros pisos. Agréguenle el drenaje sanitario tapado y reventado, que inunda e invade casas, jardines infantiles, escuelas y calles imposibles de transitar, aún estando en buenas condiciones físicas. Pues imagínense las que pasan los incapacitados, los niños pequeños, los ancianos y los enfermos. He escuchado a muchos ciudadanos, invitar a Samuelillo y a Colosio, a visitar sus colonias, a comer en sus apestosas casas, a bañarse en compañía de sus familias, su señora esposa y su bebé recién nacida, a lavar platos y ropa, para que disfruten igual que ellos. Que les lleve hielo en barra o en bolsas, cada vez que se va la luz, para que no se les pudran sus pocos alimentos y medicinas. Que, en vez de quejarse por los 18 hoyos del golf sabatino, lo convocan a caminar por las calles obscuras, sin luminarias, por los parques llenos de maleza encubridora de ratas de dos y cuatro patas. Los invitan a esperar el camión por una o dos horas, para ir al trabajo, sea verano polvoso y ardiente o invierno con lluvia y frío. Que se suba sin guaruras, a un camión urbano de la periferia. A brincar baches y sortear socavones mortales, aún para los automovilistas que ven cada día como crecen esos enormes agujeros, que parecen sacados de las calles bombardeadas de Ucrania, que está en guerra. Raza, digan a voz en cuello y griten 1000 veces al día, a todo pulmón ¡BASTA!



