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- Categoría: El lector
Autor: Luz María Ortiz Quintos
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El miércoles 26 de agosto la Secretaría de Educación del estado de Nuevo León, realizó una mesa de trabajo para la revisión de los libros de texto para el ciclo escolar 2023-2024, acudieron representantes de la sociedad civil y padres de familia; al día siguiente subieron a sus páginas oficiales un comunicado en donde mencionaron que los libros ya fueron revisados con el sello Nuevo León. Gracias a Dios, nosotros no estuvimos allí para la foto y avalar dicha "revisión" por lo que, de manera legítima, desarrollamos una revisión en línea y nuestro pronunciamiento sobre lo tendencioso de su contenido. Fue entonces que el martes 01 de agosto presentamos en la Secretaría de Educación del estado de Nuevo León, por escrito nuestro rechazo a los libros de texto gratuitos de la Nueva Escuela Mexicana que distribuye la Secretaría de Educación Pública. La Unión Nacional de Padres de Familia, quién en su momento avaló la reforma educativa, presentó un amparo porque no se cumplió con el procedimiento para la elaboración de estos libros. Amparo 784/2023 Juzgado tercero de Distrito en materia Administrativa, que resuelve que los libros de texto no cumplen con el requisito de presentar planes y programas de estudio para su elaboración. Gracias a esta resolución los estados de Guanajuato, Jalisco, Chihuahua, Coahuila y Yucatán han decidido que las Secretarías de Educación Estatales no entreguen los libros de texto para el ciclo escolar 2023-2024. En Nuevo León el día de hoy, a las 11:00 am haremos la entrega por escrito en la oficina del C. Gobernador la solicitud para que también en Nuevo León, NO SE ENTREGUEN los libros y tampoco se dé la indicación de que se trabaje con ellos en línea. En la página del facebook del Frente Nuevo León en Defensa de los Niños, hemos señalado lo que rechazamos. Ideología política y de género principalmente. Este frente nace de la necesidad de llevar acciones ciudadanas en favor de las mayorías, que estamos siendo discriminadas.
Autor: Ariel Zapata
Comentario:
El tiro Penal bien cobrado es el resultado invariable de dos cosas que se pueden llevar en mente con convencimiento personal, uno es el de ser un futbolista pleno en cualquier torneo que se juegue, desde las ligas infantiles hasta la de los profesionales; y otra la de saber trabajar en equipo con el resto de los compañeros. Ayer pudimos ver que ni el Toluca ni el América lo han implementado en sus haberes, llegando al resultado conocido. Destacándose en ambos partidos que la disciplina en el juego de los estadounidenses en su Liga, es muy superior al de la liga mexicana. Este ejercicio lo hacen a diario, no sólo en juegos destacables. Aquí a los Directivos de todos los Clubs mexicanos les falta demasiado por hacer y desde las ligas infantiles, sólo observen como se desarrollan los torneos colegiales desde los primeros años escolares en cualquier pueblecito de los Estados Unidos. El Gol bien tirado es el resultado de lo anterior y el de aplicar la Geometría de los espacios de la portería, de la pelota y el del pie del ejecutor, en ello recuerden al jugador brasileño, de nombre creo Alberto Carlos al tirar un tiro libre en un mundial que con el pie torcido a 90 grados, al momento de tocar el esférico giraba el tobillo a la posición normal apuntando a los tres metros del extremo de la barrera y del poste de la portería por supuesto, donde el portero creía que el balón iba para afuera y éste describía una parábola horizontal y a media altura del poste y al interior entraba el Gol por el efecto aplicado. Talento natural.
Autor: José Enrique Carrillo
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Amigos de Monitor Político; he escuchado una gran inmensidad de críticas a los libros de texto nuevos que publica López Obrador con su responsabilidad como ejecutivo federal, como deporte, los contras todo critican al ejecutivo, su situación emocional, quién sabe cómo ande pero los respeto, como sus críticas a los libros de texto, estos contras los critican piensan por los jóvenes en su filosofía sin consultarlos, en su filosofía, son dos formas de ver la vida distinta pero como decía Chabelo "piensan que son tarados", estoy de acuerdo que los datos que están pésimos como la ubicación de dos estados de la república en un plano, corregirlos, así como todo lo mal puesto en datos del conocimiento lo que provoca por este punto revisarlos a fondo y quién puso el dato mal pague los daños al estado por la edición que hizo; según encuesta, por otro lado, el porcentaje de lectores reales en México es muy bajo en la población, es decir, que los libros de texto los leen cuando cursan su materia y después los libros al artículo sexto, el de de basura y muchos padres y madres personas no leen se quedan con la cultura del confort lo que leí a fuerzas en la escuela y ya, eso pasó en mi generación de los 60s pocos tenemos el hábito de la lectura por ejemplo veamos la edición de un libro es muy poca en relación a la población; hablando de encuestas les recomiendo, si desean o no ustedes deciden, es mejor esperar el día de la elección, ese día sale el resultado de la verdadera encuesta de la elección del ejecutivo federal y votar por capacidad o no votar cada uno decide y anular el voto porque no les convence nadie, porque muchas encuestas son solo eso, y me daría vergüenza en mi libertad democrática votar de esa forma y ya no duermo por no respetar mis principios; gracias por el espacio.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
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"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años, Clamando en el Desierto". El Vendedor de Hielo de mi Pueblo. En los años 40, había en mi pueblito fronterizo norteño, un señor que, según la voz popular, se había hecho inmensamente rico, con la sola venta y distribución de barras de hielo, a domicilio. Era un tipo chaparrito, pero lleno de músculos hasta en las orejas. Con unas manazas, como tenazas, con las cuales manipulaba su pesadísima mercancía, como si fueran bolitas de algodón. Usaba una vieja y destartalada fortinga, modelo 30 o 32, de plataforma, es decir de las primeras pick up. Tenía los muelles de la suspensión de un lado, vencidos por el peso de las enormes barras de 200 kgs. Cargaba hasta cinco de ellas, lo que daba un total de una tonelada corridita y la carcacha no se detenía con nada. Llevaba unas sobre redilas de madera, para retener su mercancía, dentro de la caja y evitar que se resbalara y cayera a la calle. Cubría las barras con una gruesa lona de algodón, para protegerlas del calor solar, y alargar su vida a la intemperie. Disponía de solo dos herramientas básicas para su trabajo; un enorme picahielos y unas grandes tenazas de acero, que clavaba en los costados de los bloques de agua congelada. Con el primero, iba dividiendo en porciones de 10, 20 o 30 kilos, mercancía reservada a los usuarios domésticos, que llenaban con ellas sus modestas neveras, hieleras o "ice boxes", como las llamaban al otro lado. Los pedazos de un octavo, un cuarto, y media barra, las dejaba en las banquetas de comercios, misceláneas y cantinas, que desde el día anterior ponían en el frente de sus negocios, una lona igualmente dedicada a mantenerlas vivas más tiempo, es decir, sin derretirse. Uno de sus clientes favoritos, era una familia de gorditos, que tenía una refresquería y de aguas frescas en la contra esquina de una de las tres plazas de la avenida principal del pueblo. Tenían licuados con hielo, de agua y leche de todas las frutas imaginables, así como aguas frescas y raspados de hielo con jarabes, mucho antes que los famosos yukis, de los 50 y 60. El favorito era el raspado de tamarindo, que preparaban ellos mismos y les quedaba muy espeso, ¡una delicia! Además de agua de Jamaica, limonadas, naranjadas y otros. Para manejar todos los pedazos de hielo, fuera cual fuera su tamaño, nuestro amigo, usaba sus grandes y poderosas tenazas, terminadas en dos puntas de acero muy puntiagudas y filosas, que una vez clavadas en el hielo, no se soltaban y podía arrastrarlas por el piso, pues resbalaban con facilidad. Las varias veces que de niño me levanté a las cinco de la mañana, para barrer la calle o salir de casa para iniciar un viaje de vacaciones en tren o autobús, él ya andaba recorriendo su "ruta" de clientes, en absoluto silencio, pero lo delataba el ronronear del motor de 4 cilindros, de su tartana Ford. Era de buen talante, siempre alegre y risueño, saludaba con respeto a todas las señoras y amas de casa que le compraban su gélida carga. Traía un delantal de la misma lona, que atenuaba el punzante frío, que pudieran causarle las barras, cuando las detenía con su vientre en el borde de la caja y plataforma de carga, para evitar su caída. Era toda una leyenda urbana en el pueblo. En mi imaginario infantil, me parecía un "Ogro bueno", por su complexión de roble enano. En un lapso de 15 años, el pueblo fue invadido por refrigeradores y congeladores comerciales y domésticos, de diferentes tamaños, pasados desde el "Otro Lado" de contrabando, que impactaron la oferta de hielo, en todos los niveles de la sociedad fronteriza. Mi viejo amigo desapareció, sin dejar rastro alguno. Eventualmente veíamos a su carcacha pasar, sin carga en su caja y un desconocido al volante, señal de que había cambiado de dueño. De repente, me acordé que había en el colegio marista, un compañerito que afirmaba que era sobrino del señor del hielo. También él desapareció de la escena, fortaleciendo la leyenda urbana de su familiar, "el Viejo del Hielo". En nuestras mentes y fantasías infantiles, quedó grabada la idea de que todos podríamos convertirnos en millonarios, ¡Vendiendo hielo!



