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- Categoría: El lector
Autor: Sócrates Rizzo García
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Estimado Ángel. Gracias por tus comentarios sobre la Feria de Monterrey. Gratos recuerdos. Te mando un fuerte abrazo. Vía WhatsApp
Autor: José Guerrero Reséndiz
Comentario:
Buenos días, preciado pericos. Después de pagar la caseta el turista seguía con lo leído en el paper más de un centenar de homicidios dolosos, el chofer se comunica con el Concierge y le ordena deténganse al pasar la caseta y platique con el turista por si desea continuar, su orden será cumplida, contesta el chofer. Le dice al turista: Estamos cerrando el mes siete de este año del Señor del 2023. Observe Oriente, en ese lugar siglos atrás estuvieron sacerdotes, uno que fue de Zacatecas imprime Crea la Gaceta de México él fue Juan Ignacio María de Castorena Ursúa y Goyeneche 1668–1733 se le considera el primer periodista de los Estados Unidos Mexicanos y de los que algunos nombran como Hispanoamérica. El nace un 31 de julio en Zacatecas, de donde llega el fundador de estas tierras, aunque en esta tierra ya estábamos, se era una Nación donde dejamos grabados de estrellas, hoy que aquellos que vinieron de Europa reconocen que ya había Cultura y éramos visitados por el Universo. Castorena. Amigo de Sor Juana Inés de la Cruz 1651-1695, él le edito algunas de sus obras y defendió el derecho que tenía la Musa de cultivar la literatura. La Musa le dedica una décima al sacerdote: Favores que son tan llenos/no sabré servir jamás/pues debo estimarlos más/cuanto los merezco menos/De pagarse están ajenos/al mismo agradecimiento;/pero ellos mismos intento/que sirvan de recompensa, pues debéis a mi defensa/lucir vuestro entendimiento/ El chofer le dice, por lo que ha leído, se siente aturdido, imagine usted a la Musa, que en su corta vida hubo de recluirse para desde allí escribir; usted al leer las notas del paper ve a la muerte la cual nos acompaña desde que respiramos por vez primera, la muerte vende, el paper lo sabe, es noticia la nota roja; si en los papers las noticias pueden ser falsas, imagine lo que hicieron con la historia. El derecho a la libertad de prensa y/o libertad de expresión, está vigente en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lo cual se puede ejercer o no, la Musa lo agradece a través de la décima, los papers en Nuevo León tienen más de 100 años y entre ellos van buscando quien queda tomando de ellos recursos. Hará un momento, le comentaba sobre Nuevo León. Hace 90 años nace el Doctor Pedro Gregorio Zorrilla Martínez 1933 - 1999, quien fue gobernador de Nuevo León, y durante su gestión crea la dirección para la Defensa de los Derechos Humanos, y lidia con problemas del agua saliendo bien librado; lo que hoy no se observa con los Derechos Humanos del Agua, siendo la consciencia que aquellos como los de hoy, no tienen compromiso con la ciudad. Y del Estado la falta de políticas públicas para los derechos de la Mujer, por cierto ¿Debanhi? Es tiempo de continuar el viaje, ¿continúa? Hermano Turista. Saludos fraternos.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
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"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años, Clamando en el desierto". Un Aventón, Darlo o Pedirlo, ¿Eso, me convierte en Pollero o Traficante de Personas? En mi juventud, muchas veces viajé de aventón por las carreteras de nuestro país. Lo pedía y me lo daban, todo tipo de viajantes. Desde simples agentes viajeros, que no deseaban aburrirse manejando solos largas horas, hasta camioneros y traileros, que eran en verdad, muy solidarios con nosotros, pues casi siempre nos invitaban a comer en sus paraderos. También hubo ejecutivos de diferentes empresas, que viajaban con sus choferes, familias completas vacacionando. Había una regla del camino no escrita, que nos obligaba a ayudar a cambar llantas, empujar, en caso necesario, ir a la gasolinera más cercana a conseguir combustible o ayuda mecánica. En fin, corresponder a la ayuda prestada. Años después, me tocó darlo de igual manera, incondicionalmente. Pero antes, por seis meses viajé como machetero en dos camiones Torton; un viejísimo camión Fargo y un International nuevecito, modelo 1960. Propiedad de 2 amigos míos, que tuvieron la audacia de soltarme el timón de sus naves, en varios viajes de la frontera a la ciudad de México y de Monterrey a Pánuco, en Veracruz. Eran los años 60 y la nueva autopista de la Sultana del Norte a Saltillo, no existía aún, pero a partir de ahí, la 57 ya operaba. Recuerdo haber subido lentamente la famosa Cuesta de los Muertos a 5 km/por hora. Con el motor rugiendo, las riatas y mecates restirandose y chirriando, la carga balanceándose y la caja del camión crujiendo en los peraltes, con cada ligera inclinación del peso bruto del mueble. Hubo veces que llegué a temer, que nos voltearíamos y quedaríamos como tortugas, patas arriba. Lo mismo, al subir y bajar de la ciudad de México, por la sierra de Tamazunchale, en la viejísima 85, de solo dos carriles y sin acotamiento en muchos puntos. Se contaban muchas historias de asaltos a esos camiones, por la baja velocidad que llevaban. Recuerdo lo majestuoso de aquellos paisajes, en los que se dibujaban los cambios en los ecosistemas observados a simple vista, con solo mirar para abajo de los profundos barrancos, o hacia atrás, las cumbres recién transitadas. Marcados por la flora, la fauna y los frutos típicos. Fue la primera vez que vi rastrillar y secar café, extendido en lonas en el piso, ¡sabía delicioso! Yo, que siempre he sido un adicto a la comida, descubrí y disfruté de muchos platillos que eran desconocidos para mí, a pesar de la cocina de mi abuela materna. Había de todo, conocido y por conocer, frijoles negros, carne seca o tasajo huasteco, cien salsas diferentes, hasta los bocoles comidos en casa, ¡me los topé a la orilla del camino! Años después, ya graduado y casado, di aventón a varios viajeros internacionales, generalmente estudiantes europeos o gringos, pero también a la raza de bronce, de todos los niveles, que iba iniciando su peregrinaje existencial. Pues si algo aprende uno en el camino, sobre todo a patita y con el dedo gordo de compañero único, es a ser parejos y solidarios con nuestros semejantes. Dadas las circunstancias actuales de los migrantes, en México, ¿Se me podría acusar de pollero o traficante de personas, si me encontraran con varios de esos infortunados en mi vehículo? ¡Como cambian las cosas! Antes, me verían como un buen samaritano, con empatía y simpatía, ayudando al prójimo. Hoy, por hoy, ¡Sería un peligroso delincuente! Y a la cárcel con todos mis huesos. Ya mencioné que fui migrante dos veces en gringolandia, una, soltero, a pie e ilegal, la otra con familia, visa y estudios, por eso, se de primera mano y conozco, los dos lados de la cerca social, que tanto separa a los hombres. Era un México de 35 millones de habitantes, contra 130 actualmente. ¡Imagínense la diferencia! Ese México ya no existe, más que en mi gastada memoria.



