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- Categoría: El lector
Autor: Ariel Zapata
Comentario:
Cuan cantidad de veces se publicaba con insistencia en todos los medios, que se bajara el número de Diputados y de Senadores y que nos salían muy caros. Pues con la Reforma que se viene, se bajan de 500 a 300 diputados y de 128 a 96 Senadores y también al sueldo y a los gastos. Se plasmó lo que se demandaba por todos, para los que lo quieran ver. Y, los nuevos, serán representantes de las habitantes de sus Distritos y no de los Partidos. Sería conveniente para la sociedad que se dejaran de llamar Diputado o Senador por el Partido, sino de sus representados, sencilla y singularmente. Basta de divisiones en un México unido hacia el despegue.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años". "Hominem unius libri timeo", "Temo al Hombre de un Solo Libro". Las palabras de santo Tomás de Aquino, son generalmente citadas hoy, criticando al hombre cuyos horizontes mentales están limitados a un solo libro. Como AMLO. "Homo unius libri"; ("Hombre de un solo libro"), frase latina atribuida al santo. Se dice que él usó primero la frase "Hominem unius libri timeo", que significa, "Temo al hombre de un solo libro". Aun así, la frase hoy se refiere a la interpretación de expresar "miedo" de las opiniones del hombre analfabeto que sólo ha leído un libro. Del cual, por temor, no se aparta en ningún momento. Nunca me ha gustado hacer inferencias indirectas o conclusiones con datos parciales o incompletos. Sin embargo, hay varios ejemplos en la ciencia, que permiten hacerlo, por ejemplo, el método estadístico, la selección al azar de muestras de varios tipos, el análisis de causa-efecto y otras más. Estas palabras de santo Tomás de Aquino, podemos aplicarlas a varios tipos de personas, especialmente a los ideólogos radicales, también a los evangelizadores religiosos y aún a los partidarios de filosofías y cuerpos teóricos de poca solidez. Ya he mencionado que, en los 60-70, en las facultades de la UNL, se paseaban por sus pasillos maestros y alumnos izquierdistas, recitando de memoria y en voz media, las citas de el Libro Rojo de Mao o El Capital de Marx. ¡Eran patéticos y cómicos! Otro caso, eran citas de Freud, pero más bien en forma de intercambio. Los comentarios acerca de la Biblia y los Evangelios, los oí en los pasillos de un seminario católico. ¿Dónde más? En cuanto la virulencia repetitiva de AMLO, que usa los mismos epítetos peyorativos, de manera sistemática, podemos inferir y concluir solo dos cosas. Una, que AMLO es en efecto un hombre de un solo libro, como lo decía santo Tomás de Aquino, en el cual se apoya, por conocerlo a profundidad. ¿Cuál será? Como en el caso del zafio y ramplón de El Bronco, "El Libro Vaquero", que era su soporte intelectual y filosófico. AMLO da la impresión de que ya se acabó la lista de citas peyorativas y no tiene otras. Y dos, que, además, padece una dolencia mental, conocida como manía obsesivo compulsiva que le lleva a repetir insistentemente, los mismos adjetivos. Ya que lo tranquilizan, pues así no tiene que aventurarse en terrenos ideológicos, cultural o filosóficos diferentes, desconocidos e ignorados por él. Esta es una postura muy cómoda, que he observado en mis amigos y conocidos evangélicos, que consideran a la Biblia, única fuente de información, para justificar su oceánica ignorancia y pereza. "Hombre de un solo libro", es la mejor manera de describir a AMLO y sus iletrados concubinos. No se aventuran a explorar, por inseguros o miedosos, ideas diferentes a las suyas. Es muy interesante mencionar y hacer notar, que AMLO, a lo largo de sus actividades políticas, jamás haya comentado o demostrado interés hacia ninguna manifestación artística o cultural. O haya hecho menciones de preferencias por alguna actividad extra curricular, de las llamadas de esparcimiento espiritual, como no sea el béisbol. Nada de Música, Ópera, Ballet, Pintura, Escultura, Filosofía, Artesanías, Idiomas y todas las demás. Cuando citó la fundación de México, regó el tepache. A pesar que su bella dama, Beatricita, dizque es "doitora", (sic), en historia. Imagínense, ¡Dios mío! ¿Qué podemos esperar de sus concubinos?



