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EL NORTE
Grita MC a Colosio ¡Gobernador!... en Sonora. Mara Lezama, gobernadora morenista de Quintana Roo tiene 97 vuelos privados, desde que asumió la Gubernatura y suma 119 vuelos de entrada y salida del País, lo que contrasta por ejemplo con los sólo 8 viajes al extranjero que ha realizado la presidenta Claudia Sheinbaum en los dos años de su mandato. Un vuelo privado cuesta en promedio 6 mil dólares. El 82.2 por ciento de los comentarios registrados en la consulta sobre los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias rechazó la propuesta del Gobierno federal. 16 empresas regias que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) añadieron en conjunto 10 mil 48 empleos formales, sobresaliendo Femsa. El saldo total de puestos registrados por las emisoras sumó 706 mil 588, 1.4% más respecto al trimestre previo.
JOSÉ LUIS MASTRETTA GALVÁN
Mientras la opinión pública se sorprende ante el cinismo de un gobernador morenista que se reintegra a su chamba a pesar de estar más que señalado por sus ligas con el crimen organizado, la mafia del poder dice haber terminado la consulta sobre los derechos de las audiencias. Muchas son las observaciones y críticas de expertos, opositores y periodistas. Por parte de la sociedad, destaca el análisis que hace el Episcopado Católico mexicano, en un documento publicado apenas hace una semana. Hablan, citando al Papa León XIV, de sacarnos de la Torre de Babel de los lenguajes sin amor, con frecuencia ideológicos y facciosos. Comunicar, no es sólo informar, sino creación de cultura. La comunidad tiene derecho a que se le diga la verdad. La libertad de expresión es pilar fundamental del orden democrático. Ninguna autoridad administrativa puede erigirse en calificadora de la verdad. La verdad no se decreta, sino que se busca y se reconoce en el debate libre y plural. La calificación administrativa por parte de una autoridad tiene como riesgo condicionar la libertad de expresión a criterios oficiales de veracidad. La libertad religiosa debe garantizarse como riqueza de pluralismo en la comunicación social. La autorregulación ética es un bien que florece en libertad. Sujeta de modo permanente a la validación oficial, deja de ser autorregulación. La verdad no se impone, se busca, se propone y se reconoce libremente. Lea por favor el texto completo, en https://cem.org.mx/mensaje-del-episcopado-mexicano-sobre-la-consulta-publica-de-los-lineamientos-generales-para-la-proteccion-de-los-de-derechos-de-las-audiencias/. Sigan aplaudiendo.
M.A.KIAVELO (El Norte)
OF cors que dicen que la persona más feliz por la eventual candidatura de Luis Donaldo Colosio al gobierno de Sonora es Samuel García. PARA que no quede duda, el Gobernador se la pasó ayer compartiendo publicaciones del apoyo que su compadre recibió de la dirigencia de MC en Hermosillo. LA felicidad de Samuel, por supuesto, es porque -si se confirma a Colosio en Sonora- su esposa, Mariana Rodríguez, se quitaría a su principal rival por la candidatura de MC al Gobierno de Nuevo León. NO obstante, sigue fuerte la versión de que el dueño, perdón, el fundador de MC, Dante Delgado, no apoya una candidatura de Marianis ante el conflicto de interés y nepotismo que implica. PEEERO, la realidad es que las encuestas no muestran muchos gallos naranjas que den la pelea ante Adrián de la Garza y quien reciba el "tú lo serás" de Morena. ¿O A poco va en serio que Héctor García, Miguel Flores y hasta Félix Arratia están siendo considerados como sus otras cartas ganadoras? A esperar...
PROTÁGORAS (El Horizonte)
Luis Donaldo Colosio ya puso su mira en SONORA; la prueba fue su presencia ayer al lado de la dirigencia nacional de MC en Hermosillo. Lo cual abre un abanico de posibilidades para la definición del candidato naranja a la gubernatura de Nuevo León, estimado lector. Y la que encabeza esa lista, por lo pronto, sería Mariana Rodríguez. Pero Mariana no es la única ni necesariamente la opción ya definida para Movimiento Ciudadano en NL. Mucho tendrán que analizar Samuel García junto con Dante Delgado y Jorge Álvarez Máynez. La primera interrogante es si quieren continuar con el perfil milenial y juvenil que hasta hoy le ha funcionado al movimiento naranja. De ser el caso, por supuesto, Mariana es una opción fortísima, pues es el personaje más popular —por mucho—, pero para la candidatura a gobernador su única debilidad es el hecho de ser la esposa del actual mandatario, lo cual puede causar reacciones imprevistas en el electorado. Frente a esa posibilidad, el Samuel-team astutamente ha fortalecido otras figuras también juveniles: Félix Arratia, actual secretario de Igualdad, va bastante fuerte; también está Raúl Cantú de la Garza, alcalde de Salinas Victoria, con tremendo músculo. Otro que hace ya considerable ruido es Raúl Lozano, titular de Medio Ambiente; y, por supuesto, el mayor brazo derecho de Samuel García, que es el secretario de Gobierno, Mike Flores. Pero en el caso de que MC estudie que ahora la ciudadanía prefiere “canas” y no tanto juventud, también hay opciones, y el que las encabeza y por mucho es el alcalde de Guadalupe, Héctor García, un político de cepa y de poderosa mano izquierda. Y no descarte usted a perfiles como Martha Herrera, quien, aunque suena para Monterrey, tiene “tamaños” para el reto que le pongan. ¡Pues ya veremos!
LOS INFILTRADOS (ABC)
Buscapiés. Como en la guerra y en el amor todo se vale, Jesús Chuy Elizondo aprovechó el mal momento que vie Morena a causa del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y lanzó un reto a sus adversarios que buscan la gubernatura de Nuevo León. El diputado del Partido del Trabajo desafió a las “corcholatas” de Morena a manifestar su postura sobre el polémico mandatario poniéndolos entre la espada y la pared porque es un tema que puede “quemarlos” al desatar ataques políticos. Sin duda Chuy Elizondo busca subirse al ring para que lo vean, por eso hizo este llamado a los morenistas, y ya antes había propuesto realizar siete debates con temas definidos por cada aspirante y hasta los retó a cruzar a Estados Unidos como recientemente lo hizo él mismo.
TRASCENDIÓ (Milenio)
Que si no hay cambio de última hora, anoten la fecha del 6 de septiembre para una nueva visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Nuevo León. Así se les empezó a informar a las tribus de Morena en el estado, para que vayan afinando el operativo de llenar el lugar en donde se presentará la mandataria, del cual todavía no existe definición. Lo que sí se sabe es que la visita será por la promoción del Segundo Informe presidencial, para presumir los apoyos a la entidad y, desde luego, placear a las corcholatas. Se viene el aplausómetro. / Que ríspida e incómoda, por decir lo menos, fue la encerrona de los diputados locales de Morena con el delegado del partido, Alejandro Murat. Los legisladores se molestaron porque siguen sin definirles a su coordinador, además de que dos de ellos, Tomás Montoya y Rodrigo Montemayor, no se presentaron a la reunión, argumentando diversos motivos. Qué tan tenso no estuvo el encuentro que la comida que les sirvieron se quedó en los platos sin ser tocada. No pinta bien la cosa.
REDES DE PODER (Reporte Índigo)
Si otra cosa no sucede, hoy estará de nuevo en el estado el delegado nacional del Morena, Alejandro Murat. El político guinda encabezará una rueda de prensa que se realizará al filo de las 12:00 del mediodía en las instalaciones del Comité Ejecutivo Estatal, ubicado en la calle Jerónimo Treviño 445, en el centro de Monterrey. Alejandro Murat participará en el evento junto con aspirantes a la coordinación estatal de defensa de los comités de la 4T. El objetivo de la rueda de prensa es dar a conocer o mostrar supuestos avances y resultados del proceso interno que actualmente desarrollan. Al final habrá libertad para preguntar de cualquier otro tema, así es que esto estará interesante.
CARLOS GÓMEZ FLORES
Verdades y mentiras sobre los terremotos. En un par de ocasiones durante estancias en la Ciudad de México experimenté pequeños terremotos; para un norteño como yo, no fue una experiencia grata, aunque ocurran miles de ellos al año en territorio nacional, sin darnos tiempo de ello. Ahora que en redes sociales los grandes terremotos que han ocurrido en el Cono Sur y en muchos países del globo terrestre se presentan como si sucedieran en cadena, me hace dudar de las dimensiones de miedo que provocan las redes sociales. Lo que es cierto es que los terremotos no son nuevos para la humanidad, que no están aumentando de manera inusitada, y que no son señales del fin del planeta; aunque están ocupando los titulares de medios impresos, visuales y en particular centralidad en redes sociales que hoy hacen la diferencia pues años antes no podíamos tener información de los terremotos en tiempo real. Definitivamente no estamos ante una cadena inédita de terremotos, pero probablemente si ante una percepción magnificada de ellos gracias a la ansiedad cuasi bipolar que nos genera la hiperconectividad. En cuanto a nuestro país es conveniente conocer datos duros antes de lanzarnos al taburete del miedo por ignorancia. Se tiene una actividad sísmica bien documentada. 33 mil 418 sismos se registraron de acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional en el año 2024. El año pasado en los primeros ocho meses sucedieron 21 mil movimientos telúricos. ¿Qué tal estos datos? Esto confirma que la actividad sísmica es parte del sello geológico del territorio mexicano. Si se citan datos a nivel regional del país, por ejemplo, que, en la región de Baja California Norte, coronado con la bella La Paz se han percibido secuencias sísmicas tipo enjambre como las ocurridas en Los Cabos ocasionadas por las variaciones de presión en el subsuelo luego de lluvias inusualmente intensas. El sistema terrestre es más inestable que una adolescente femenina eligiendo la ropa a ponerse, o un adolescente masculino decidiendo o no, buscar conversación con la chica de sus sueños. No se pueden esperar más que muchos sismos en las redes sísmicas que existen en México, en la del noroeste que tiene cuatro décadas de registros de movimientos telúricos, la interacción entre las placas del Pacífico y Norteamérica que incluyen la famosa Falla de San Andrés (¿quién no ha visto una fotografía de esta?); provoca una actividad constante. Pero la aparente secuencia global de movimientos telúricos no es el preámbulo de una hecatombe mundial. Así que evitemos los miedos gratuitos, los terremotos ocurren, pero podemos encararlos con serenidad. Habrá más terremotos en México, la pregunta es cómo los enfrentaremos, y es aquí donde la inteligencia colectiva que tanto cito en esta columna editorial puede presentar una plataforma de oportunidades si logramos construir una cultura sísmica. No nos asustemos al enterarnos en segundos luego de que ocurren sismos en Japón, en Perú y en Turquía. Nuestra Tierra siempre ha vibrado de este modo. Lo que resulta nuevo y peligroso es que permitamos exponernos emocionalmente a ellos cuando ocurren fuera de territorio nacional porque en México no se cantan nada mal las “quebraditas” del planeta. En el norte de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, aunque para fortuna no estamos en la zona del Pacífico, seguramente habrá temblores por las actividades del fracking pero que no nos sepulté ningún temblor de la Tierra eso más bien debe ayudarnos a movernos para proteger nuestro patrimonio común. No temblemos con la Tierra, aprendamos a sostenernos en ella. Decidamos colectivamente si la fractura de la piedra lutita para obtener gas shale es medioambientalmente correcta. Que cuando se nos pregunte si estamos de acuerdo en esta práctica digamos libremente lo que pensamos.
ÓSCAR TAMEZ RODRÍGUEZ
Rocha el incómodo, el innombrable. El exgobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya se convirtió en el personaje más incómodo para el partido en el poder, es como aquellas sillas viejas de la abuela que no quieres, pero no puedes tirar por afectos pasados, aunque ya no comulguen con la decoración. Sus cualidades que lo acercaron al hombre más fuerte del anterior sexenio presidencial son las mismas por las cuales hoy está apestado, vaya, ni en los velorios quieren que se aparezca. Rocha Moya reaparece y se instala en el recinto de gobierno en Sinaloa por sus fueros, según información que circula, a temprana hora entregó un escrito al congreso local donde informaba su reinstalación, asumió el control del despacho gubernamental sin decir agua va, la gobernadora interina dejó vacante la silla y los miembros del gabinete se cuadraron de nuevo frente al jefe. Va, ¡a otro perro con ese hueso! Que él informe al congreso no significa que ya está de regreso, hay protocolos a cubrir donde el poder legislativo actúa, hay también protocolos de entrega-recepción en la parte del poder ejecutivo y si se piensa regresar al cargo, luego de las imputaciones que le hacen en el país vecino, habría una estrategia de comunicación política preparada. Nada de esto se cumplió. Si el retorno fue improvisado, desalineado y sin impacto político-jurídico, la pregunta es ¿para qué, por qué regreso Rocha el incómodo, el innombrable? No tengo la respuesta, hay conjeturas entre las cuales puede estar o no la verdad. Rocha regresa porque se le acaba el tiempo legal de una licencia temporal, esta es una posibilidad. En los cargos de elección popular se cuenta con licencias al mismo, pero tienen un límite máximo de tiempo, en caso de no retornar al cargo, se transita de la licencia a la renuncia, es algo así como abandono del cargo y existen mecanismos de previsión para impedir los vacíos de poder. Con regresar unos minutos, hacerlo público, aparentar que se ejerció el cargo y se tuvo posesión del mismo; es suficiente para dar por concluida la licencia y en el caso, si así lo prevé la ley, solicitar otra licencia. Se cumplió en la forma más no en el fondo, no con el rigor jurídico. Se aparenta haber entregado el oficio de terminación a la licencia y por ello pudo entrar al despacho como Juan por su casa, bueno Rubén por su casa; hizo un podcast desde el despacho, reinstaló a la interina en la secretaría general de gobierno y tomó acuerdos con su gabinete. Como se observa, en la forma se cumplió el protocolo. ¿Por qué no se filtró, por qué nadie sabía del retorno, por qué el congreso no hizo alharaca ni la oposición comentó nada? La razón lógica es porque no estaba planeado, fue un acto desesperado, improvisado, de confrontación, pero ¿confrontación con quién? Rocha es cadáver político (lenguaje político no biológico), ni su interina se tomó la foto con Rochita, no hubo la imagen de ella entregando el despacho, sonriendo a su lado, dando la bienvenida, nada, un vacío acompañado de una soledad sepulcral. En el palacio que fuera el hogar de Hernán Cortés hubo sobresalto, el gobierno federal se dio por sorprendido, el zacatecano Monreal a nombre del poder legislativo moreno se deslindó y hasta reprochó el acto. ¿Por qué lo hizo Rochita? ¿Se lo ordenó su amigo y jefe al otro lado de la república, desde Macuspana? ¿Fue para no quedar sin fuero y sin opción de regresar un día? ¿Fue una forma de reclamo a la líder de los cuatroteños? Sólo Rocha el innombrable lo sabe, pero hacerlo a días del informe presidencial no es buen mensaje. Finalmente, vino y se fue como llegó, solo, como silla vieja, y apestado.
RODIN
Los bomberos no deben pagar las diferencias. Hay servicios que no pueden suspenderse mientras las autoridades discuten quién debe pagar. La atención de incendios es uno de ellos. El fuego no espera a que un alcalde, el Gobierno del Estado y un patronato se pongan de acuerdo. El Patronato de Bomberos de Nuevo León anunció que el próximo 10 de septiembre tendrá que cerrar una estación en García debido a la falta de recursos suficientes para mantenerla en operación. En medio de esta controversia se encuentran los bomberos, quienes no provocaron las diferencias presupuestales ni políticas entre las autoridades. El alcalde Manuel Guerra Cavazos podrá argumentar que los recursos municipales son insuficientes para aumentar la aportación al Patronato. Pero explicar que no alcanza el dinero no resuelve el problema. Una administración debe establecer prioridades, y pocas pueden ser más importantes que contar con personal preparado para responder ante un incendio. García ha crecido considerablemente. En su territorio existen zonas habitacionales, industrias, bodegas, carreteras y terrenos donde cualquier incendio puede extenderse rápidamente. Disminuir la capacidad de respuesta en estas condiciones representa un riesgo para toda la población. También debe revisarse la red de distribución de agua. Además de abastecer a las familias y a las actividades económicas, debe contar con suficientes hidrantes, correctamente ubicados, señalizados y en funcionamiento. Los bomberos necesitan disponer inmediatamente del agua, su recurso más indispensable, sin recorrer grandes distancias para abastecer sus unidades. De poco sirve construir una estación o adquirir nuevos camiones si, al llegar a una emergencia, no existen hidrantes cercanos o carecen de la presión necesaria. El alcalde ha anunciado la construcción de una estación municipal de bomberos. La propuesta puede ser positiva si cuenta con personal profesional, unidades adecuadas, equipo de protección y recursos permanentes. Sin embargo, una promesa futura no puede sustituir un servicio presente. Antes de que una estación deje de funcionar debe existir otra completamente preparada para responder. El Gobierno del Estado tampoco puede permanecer como espectador ni limitarse a señalar que los municipios deben aportar más. Bomberos de Nuevo León presta un servicio que beneficia a toda la entidad y atiende emergencias que con frecuencia rebasan los límites de un solo municipio. Es cierto que la aportación estatal aumentó en años recientes, pero el propio Patronato sostiene que el presupuesto continúa por debajo de las necesidades actuales. Si los recursos ya no son suficientes, el Estado debe revisar el modelo de financiamiento y establecer una partida permanente y claramente etiquetada. El Patronato, por su parte, debe informar con transparencia cuánto cuesta operar cada estación, cuáles son las aportaciones recibidas y qué cantidad se necesita. La claridad en las cifras permitirá que la discusión deje de basarse en acusaciones y se concentre en soluciones. Lo urgente es instalar una mesa de trabajo entre el municipio de García, el Gobierno del Estado y el Patronato. Debe acordarse un fondo provisional que garantice la continuidad del servicio mientras se define una solución de largo plazo. Una vez garantizada la continuidad del servicio, el municipio de García, el Gobierno del Estado y el Patronato deberán establecer un convenio permanente que defina con claridad las aportaciones, responsabilidades y mecanismos de supervisión de cada parte. Lo que no puede permitirse es cerrar primero la estación y comenzar después a resolver cómo se atenderán las emergencias. Tampoco debe improvisarse un cuerpo de bomberos solamente para solucionar una diferencia política. La experiencia, la capacitación y la coordinación adquiridas durante años no se sustituyen de un día para otro con un edificio nuevo o algunas unidades. Ante un incendio, nadie pregunta si la unidad que llega pertenece al Estado, al municipio o a un patronato. La familia que está en peligro solamente necesita que los bomberos lleguen a tiempo. Que las autoridades discutan el presupuesto si es necesario, pero que no permitan que sus diferencias apaguen una estación. Porque cuando falta un bombero, la que realmente queda desprotegida es la vida de la gente.
FÉLIX CORTÉS CAMARILLO
Al borde del Abismo. Dentro y fuera de nuestro país está perfectamente claro que el sistema está en medio de una crisis total de fracturas, enfrentamientos, pavores y deslealtades. El capital fundador de la estructura de Morena, la disciplina ciega, dócil y muda, se resquebraja. Muchos creen, todavía, que esta crisis comenzó con una carta postdatada, aunque seguramente fue uno de los detonadores. La “persona políticamente expuesta” Andy López Beltrán, hijo de ya saben quién, envió una carta al presidente Donald Trump, reclamándole el que su gobierno le haya retirado la visa para entrar a los Estados Unidos, cosa que aconteció cuatro meses atrás. La carta, de cuestionada autoría, pero dada a conocer por Andy, además de expresar su descontento, le pedía a Trump explicaciones por la medida calificada de fascistoide y, hitleriana, y que despidiera a dos integrantes de su gabinete, el secretario de Estado Marco Rubio y el subsecretario Christopher Landau, que fue una vez embajador de su país en México. Nadie hizo notar que el escrito se haya hecho público a unas semanas de la entrevista que en Palacio Nacional tuvo Claudia Scheinbaum con Markwayne Mullin, jefe de la seguridad nacional de Estados Unidos. No hubo comunicado, ni conferencia de prensa sobre lo tratado ahí, sólo las usuales vaguedades de la mañanera, al día siguiente, mayo 22. Colaboración, no sumisión, soberanía nacional, etc. La misiva de Andy nunca mereció reacción alguna de la Casa Blanca. Pero en Palacio Nacional, la señora presidente con A de mujer convirtió el asunto en uno de Estado, e hizo sinónimos la Soberanía Nacional y el retiro de la visa norteamericana a un ciudadano mexicano carente de otro mérito. Pese a que se presume, con razón, que la carta fue redactada y hecha pública sin el conocimiento ni la aprobación de la señora Scheinbaum, ella insistió en defender a su ciudadano con el mismo empeño en que defendió a su gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, pidiendo repetidamente a los Estados Unidos “pruebas, pruebas, pruebas”, de la acusación norteamerigringa sobre Rocha Moya y nueve más integrantes de su gobierno, de ser cómplices del crimen organizado que manda en Sinaloa. Mientras, el señor Rocha Moya vivió 112 días, disfrutando la “licencia indefinida” que solicitó al Congreso de Sinaloa y le fue concedida. Ya eran las cosas suficientemente turbias y sospechosas, cuando el viernes pasado Rubén Rocha Moya fue al palacio de Gobierno en Culiacán a “reasumir” su cargo de Gobernador; volvió a tomar protesta de Geraldine Bonilla Valverde (alias “La Meserita” según Rubén) como secretaria de Gobierno, cargo que había dejado para ser gobernadora interina. Evidentemente, el narco gobernador no pisó la base de Palacio Nacional antes de este pisa-y-corre. El re-gobernador no calentó mucho su silla: menos de 36 horas. Prontamente, en el modo bipolar que caracteriza a la señora Scheinbaum, ella hizo público un texto en formato epistolar sin destinatario explícito, calificado como mensaje institucional. La presidente señala que ningún interés personal puede estar jamás por encima del interés del pueblo y la Nación, porque “el poder sin principios se vuelve arrogancia, el poder sin límites abuso y el poder que olvida al pueblo termina enfrentándose a la historia”. Todo este castillo de naipes, que el pueblo llama cartas, culmina con la inmediata respuesta de Rocha Moya al Congreso de Sinaloa solicitando de nuevo licencia por tiempo indefinido mayor de 30 días. Licencia concedida por unanimidad. En el mensaje, que introduce en redes esta carta, Rocha Moya aduce como causa de ella la supremacía del movimiento Morena y el pueblo de Sinaloa. Pudo ser Rocha Moya el destinatario del texto presidencial; con una llamada telefónica hubiera bastado para que reculara. A mí el texto me parece dirigido más lejos y en otro sentido, el sureste y el papá de Andy. PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): El margallate en que se encuentra Sinaloa va a tener un desenlace brusco; puede que repentino y violento, pero no inmediato. La señora presidente con A de mujer necesitará algo más que otra repentina gripe: hace falta otra cortina de humo, para que los mexicanos nos vayamos a distraer a otro lado, mientras sucede lo importante. Bien puede ser el ridículo papel de Alejandro Encinas defendiendo a la dictadura neo somocista de Ortega en Nicaragua, o algún artificio alrededor de Andy. Pero Donald Trump no va a dejar este asunto pendiente. No es su estilo. De mi se acuerdan.
RICARDO CORTÉS CAMARILLO
Paso redoblado. Créanlo, nuestro país está “firmes” muy cerca del abismo en espera que nos digan: ¡paso redoblado! La mazorca de la unidad morena comparable con un muégano amalgamado con la miel de Tabasco empieza a desgranarse confirmando que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que los aguante. El poderoso imperio que construyó un ser perverso que superó lo logrado por los inventores de la dictadura perfecta del PRI está a punto de derrumbarse por el capricho obcecado del que se negó a dejar de ser rey. Vámonos por partes. Cualquier ser humano con dos dedos de frente debe haberse cuestionado: por sugerencia, orden o consejo, cómo, quién y por qué Rubén Rocha Moya regresó a sentarse al trono sin avisar a nadie por sus purititos y azules aunque seniles cojones y si colita, la encargada de despacho de palacio nacional, la cándida profesora rural -secretaria de gobernación- Rosa Icela Rodríguez, la presidente del partido, ni su madrecita santa que dios la tenga a su lado, estaban enteradas, ¿cómo fue posible que RRM tuviera la audacia de decir Hic et nunc, -aquí y ahora- estoy? ¡háganle como quieran! Porque si los de su parvada, Ricardo Monreal, el payasito de la tele Noroña, el ausente Adán Augusto, el H. Congreso del Estado de Sinaloa, los alcaldes de su Estado le dieron la espalda, obvio, no pudieron haberle sugerido la locuaz idea de brincarse las trancas y regresar a dizque gobernar su Estado. Ergo, sólo existen dos hipótesis; fue cocodrilo desde su destierro en La Chingada que en su desesperación y pánico de esperar llegue lo que deseamos y esperamos llegará, perdió el sentido y la ecuanimidad ordenando la infame idea. La otra, que es la más socorrida, los carteles de la mafia, chapos, chapitos, mayitos y convexos, ordenaron, reafirmando lo que el gobierno americano ha gritado, México está gobernado por el narco y se acabó, no hay otros datos. Otra opción buscando soluciones, no imposible, que la perversidad del sistema le cause un “fallecimiento accidental” y muera en un choque estrellamiento en la carretera o resbale en el baño de su hogar por desvanecimiento de un infarto al “sucardio” y murió cochino, dejando una carta póstuma que no podrá ser leída por ser orden del sistema judicial que se reserva cualquier información por diez o quince años, cuando así conviene, considerándola información confidencial por seguridad nacional. Por lo pronto, a primera hora del día siguiente el atribulado Congreso de Sinaloa dio entrada a la solicitud de licencia por tiempo indefinido dejando una estela de dolor y decepción para el gobernante que era como… que digo cómo, era mi hermano. Jamás esperó Rubén que en unas cuantas horas sentiría lo frio del acero, sus antes hermanos, compañeros, cómplices le darían la espalda dejándolo en la más terrible soledad y su más legítimo brillo. No se podía esperar otra cosa, el hombre tristemente célebre que estuvo por más de cien días en la mente y boca desde Donald Trump-Claudia Sheinbaum hasta el portero del edificio de TSCJN, se convertía en el Waterloo del gobierno de la 4T llevándose entre sus vientos huracanados el capital que logró amasar en escasos ocho años de controversia. La respuesta que todos esperamos: ¿qué sigue? Con un Sinaloa entre la sangre y el terror con un anciano, aunque millonario de poco le servirá, porque la cárcel, aunque sea de oro, no deja de ser prisión. Doble contra sencillo, Claudia tendrá que arrodillarse, entregar a Rubén Rocha, ordenar abrir carpeta al marino Rafael Ojeda para meterlo a chirona tras besar la mano del vecino, jurando no lo volverá hacer. Pal baile vamos.
RAYMUNDO RIVA PALACIO (El Financiero)
La nueva licencia solicitada por el gobernador Rubén Rocha Moya no cierra el cisma político en Morena. Este es el comienzo, porque por más que desee Claudia Sheiunbaum mantener el consenso dentro de la ‘4T’, es imposible conciliarlo con la consolidación de su Presidencia. Rocha Moya intentó una asonada política respaldada por el ala dura de la ‘4T’ en defensa de los intereses personales del expresidente Andrés Manuel López Obrador, que rompió el pacto que tenía con la presidenta para actuar con prudencia frente a Estados Unidos. Son los momentos más críticos de la presidenta en su joven sexenio, pero al mismo tiempo, los que lo definirán. La presidenta, respaldada por Morena, debe actuar ejemplarmente en contra de Rocha Moya, para elevar los costos a todos aquellos que, como el gobernador, se presten a ser instrumentos de López Obrador que por su preocupación y miedo por lo que Estados Unidos haga con él y con su hijo Andrés, quiere controlar el poder. Sheinbaum tiene el camino de la ley: un juicio de procedencia contra Rocha Moya para que sea investigado por el asesinato de Héctor Melesio Cuén, durante la reunión con Ismael El Mayo Zambada, exjefe del Cártel de Sinaloa, para resolver un diferendo entre ellos. Y posteriormente, extraditarlo a Estados Unidos, donde lo buscan por delitos cometidos en ese país. El grave episodio de la rebelión de Rocha Moya no puede verse fuera del contexto de la carta de Andrés López Beltrán al presidente Donald Trump, quejándose de la cancelación de su visa. La carta provocó el apoyo al hijo de López Obrador, que en realidad era para él. El anuncio de Rocha Moya de que regresaría a la gubernatura no causó el mismo efecto. La prensa, de forma unánime, salió en defensa de la institucionalidad. Privadamente, los secretarios de la Defensa y la Marina expresaron a la presidenta su respaldo incondicional. Morena emitió un comunicado criticando a Rocha Moya y los gobernadores del partido en el poder le pidieron madurez y congruencia. Menos de 24 horas después, reculó y pidió una nueva licencia. Pero el caso no está cerrado. La presidenta, con apoyos esperados e inesperados, frenó la asonada, pero no están neutralizados sus enemigos, que no están afuera, sino adentro de la ‘4T’. Se vio desde la carta de Andy López Beltrán, de la que se enteró por las redes sociales y los medios, pese a que algunos de sus colaboradores estaban enterados y no le avisaron, o de otros, como su coordinador de asesores, Jesús Ramírez Cuevas, a quien acusaron en Palacio Nacional de apoyar al hijo del expresidente y organizar el respaldo del aparato de Morena.
HUGO ALFREDO HINOJOSA
Rubén Rocha Moya salió de la gubernatura de Sinaloa el 1 de mayo del 2026, volvió el 21 de agosto y salió otra vez el 22 de agosto. Ese ciclo completo, no solo el regreso, es el hecho que hay que analizar. Abre una nueva etapa de tensión para Claudia Sheinbaum, Morena y la relación de México con Estados Unidos. El regreso de Rocha no demostró que la presidenta hubiera autorizado su vuelta ni que hubiera perdido el control del movimiento. Lo que demostró su salida, apenas veinticuatro horas después, es que el mecanismo colectivo de Morena, cuando actúa supuestamente unido, todavía tiene fuerza suficiente para doblegar a uno de sus miembros más antiguos. El dato más relevante ya no es el contraste entre los dos mensajes del 21 de agosto, Rocha diciendo que la FGR no halló elementos, Gobernación matizando que las carpetas siguen abiertas. Es que ese contraste bastó, junto con la presión pública subsecuente, para que Rocha se replegara antes de que transcurriera un fin de semana completo. ¿Qué cambió con su regreso y su segunda salida? Rocha dejó la gubernatura durante más de tres meses en medio de acusaciones presentadas en Estados Unidos por presuntos vínculos con integrantes de la facción de Los Chapitos. El 21 de agosto, a las 9:46 de la mañana, anunció su retorno y sostuvo que, después de 112 días de investigación, no existían elementos mínimos para sostener imputaciones penales en su contra. La marcha atrás llegó con fecha precisa: mediante un oficio fechado el 22 de agosto, Rocha presentó ante la Diputación Permanente del Congreso de Sinaloa una solicitud de licencia indefinida, invocando el artículo 50, fracción VIII, y el artículo 58 de la Constitución estatal. El ciclo completo, salida, regreso, salida, ocurrió en ciento trece días desde la primera licencia y en apenas veinticuatro horas desde el anuncio de vuelta. Eso cambia la lectura de todo lo demás: Rocha ya no es un gobernador que desafía a Morena y sostiene el pulso. Es un gobernador que lo intentó y perdió en menos de un día. Que la FGR no haya judicializado el caso, o que no haya encontrado elementos suficientes hasta este momento, no equivale a una exoneración definitiva, y tampoco vuelve irrelevantes los cuestionamientos políticos sobre su continuidad en el cargo. El regreso no cancela una investigación ni le concede inmunidad penal absoluta. Sí reactiva la protección constitucional asociada al cargo, lo que complica cualquier eventual ruta penal en México, porque un proceso contra un gobernador en funciones exige mecanismos constitucionales y políticos adicionales. Rocha pasa así de estar separado del poder estatal a recuperar control administrativo, interlocución política, presencia territorial y capacidad para conducir a Morena en Sinaloa rumbo a 2027. ¿Por qué regresó justo ahora y se fue de nuevo? Hay dos hipótesis plausibles. La primera es que Rocha actuó por cuenta propia. Cada día fuera del cargo podía significar pérdida de control sobre su gobierno, debilitamiento de sus redes políticas y menor capacidad para influir en la sucesión local. Bajo esta lectura, el regreso fue un cálculo de supervivencia política: volver antes de que la licencia se transformara, de facto, en una salida irreversible. Conviene sumar dos datos que ayudan a fechar el momento exacto en que decidió hacerlo. Un juez dictó prisión preventiva contra Fausto Corrales Rodríguez el 19 de agosto, dos días antes del regreso de Rocha. Corrales fue quien trasladó a Héctor Melesio Cuén a la reunión en la que presumiblemente coincidirían Rocha, Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López; permaneció oculto más de dos años en Ciudad de México. Su testimonio puede resultar clave para determinar si Rocha estaba citado en ese encuentro y quién impulsó la versión de que el asesinato de Cuén ocurrió en una gasolinera. A esto se suma que Gerardo Mérida Sánchez, quien fue secretario de Seguridad de Sinaloa con Rocha, dejó de aparecer bajo custodia de la Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos desde el 11 de agosto, sin que hasta ahora se conozca su paradero. Ninguno de los dos datos prueba nada por sí solo, pero ambos explican por qué el regreso de Rocha ocurrió en un momento particularmente tenso del expediente, no en uno de calma procesal. La segunda hipótesis es que Rocha contó con algún respaldo político externo. Quienes sostienen esta versión argumentan que un gobernador difícilmente toma una decisión de tan alto impacto sin medir su relación con Palacio Nacional, Morena y el liderazgo histórico de Andrés Manuel López Obrador. La amistad entre Rocha y López Obrador es conocida y de casi treinta años, desde que este último lo postuló por el PRD en 1998, y el propio expresidente lo llamó hermano en público. Pero una relación histórica no prueba una instrucción actual, de la misma manera que el deslinde rápido de Morena tampoco demuestra que no hubiera respaldo previo. El deslinde es compatible con ambos escenarios: si Rocha actuó solo, la reacción rápida de Morena era necesaria para evitar que la decisión se leyera como aval del gobierno federal; si hubo respaldo de algún actor relevante, el deslinde pudo ser una operación de contención para reducir el costo nacional e internacional. Por sí mismo, el comunicado no permite resolver quién autorizó, toleró o desconoció la decisión. Lo que sí permite constatar es que Morena sintió la necesidad de marcar distancia con urgencia. ¿Qué dilema enfrenta Claudia Sheinbaum? El caso no prueba que Sheinbaum sea una presidenta sin control político, aunque durante esas primeras horas lo pareciera. La coordinación institucional posterior, Gobernación, Morena, legisladores y gobernadores, mostró capacidad real para construir una línea pública en poco tiempo: Rocha se replegó. Antes de que eso ocurriera, Sheinbaum enfrentaba tres rutas posibles, todas costosas: aceptar el retorno y arriesgar que el deslinde pareciera solo una operación de comunicación; presionar por una nueva licencia y abrir un conflicto con un gobernador de Morena y sus redes locales; o incrementar la intervención federal en Sinaloa sin remover formalmente al mandatario. Lo que ocurrió fue, en los hechos, una combinación de la primera y la segunda: el deslinde público se sostuvo, Ricardo Monreal pidió abiertamente la nueva licencia, y Rocha la presentó al día siguiente. No hizo falta llegar a la tercera ruta, la federalización silenciosa, porque la presión política bastó. Conviene matizar, con todo, la idea de un bloque cerrado y unánime contra Rocha. Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado y una de las voces más pesadas de Morena, salió a criticar públicamente a Monreal por esa petición, y le preguntó por qué no exige lo mismo al dirigente del PRI o a la gobernadora panista de Chihuahua. Esa disidencia no impidió el desenlace, pero confirma que el deslinde fue eficaz sin ser homogéneo: bastó con que la mayoría del aparato se coordinara, no con que todos coincidieran. La ruta que en realidad se tomó, la presión política directa, tuvo una ventaja sobre las otras dos: fue rápida y no requirió que la Federación asumiera de forma explícita el control operativo de Sinaloa, algo que habría sido más difícil de revertir después. Tuvo también un costo. Mostrar que Rocha podía ser obligado a ceder en un día deja claro, hacia dentro de Morena, que ningún gobernador está exento de ese mecanismo, pero también deja claro, hacia fuera, que la coordinación previa entre Palacio Nacional y un gobernador de treinta años de trayectoria no fue lo bastante sólida como para evitar el episodio desde el principio. Cabe preguntarse, con todo, si la presidenta dio o no alguna instrucción sobre este caso. No puede saberse con la evidencia pública disponible. Lo que sí puede señalarse es que, en otros frentes, la comunicación presidencial ha generado fricciones que conviene no confundir con este expediente. Un ejemplo es la exigencia de que nueve de las diecisiete gubernaturas en disputa en 2027 sean encabezadas por mujeres. El riesgo real no está en la regla de paridad en sí, sino en que algunos gobernadores intenten aprovecharla para posicionar a mujeres de su círculo cercano, un patrón que ya se discute en Baja California en torno al entorno de la gobernadora Marina del Pilar Ávila. Ese es el punto que merece vigilancia, no la paridad como tal. ¿Qué tan grave es la situación en el propio Sinaloa? El debate no debería agotarse en la presunción de inocencia o en los señalamientos estadounidenses. Rocha volvió, así fuera por un día, a un estado atravesado por una crisis de seguridad que ya cuestionaba su desempeño antes de este episodio. Sinaloa acumuló 735 víctimas de homicidio doloso entre enero y julio de 2026, equivalente al 7.1 por ciento del total nacional, lo que lo ubicó en el cuarto lugar del país. La capacidad estatal resulta limitada frente a la dimensión del conflicto: Sinaloa cuenta con cerca de 1,584 policías propios y ejerció aproximadamente 965.4 millones de pesos en seguridad pública durante 2025, un monto muy inferior al de Sonora, con 4,546 millones, y al de Coahuila, con 2,569.7 millones. La Federación ha tenido que llenar buena parte de ese vacío operativo. Esto plantea una pregunta que no depende de que Rocha sea o no penalmente responsable de los señalamientos estadounidenses: ¿cómo puede sostenerse la legitimidad de un gobierno estatal si la seguridad depende crecientemente de fuerzas federales, mientras las capacidades locales se mantienen insuficientes? Esa es una falla de gobernanza y una responsabilidad política directa del gobierno de Sinaloa, y esa misma insuficiencia hace más probable que la Federación termine asumiendo, de facto, buena parte de la conducción de la seguridad mientras Rocha permanece fuera del ejercicio del cargo. ¿Cuál es el costo para Morena y la oportunidad para la oposición? La reacción inicial del PAN, el PRI y Movimiento Ciudadano ha sido principalmente moral: hablar de impunidad, cinismo, protección al crimen o vergüenza nacional. Ese lenguaje puede activar a la militancia propia, pero tiene un límite evidente: permite a Morena responder que la oposición pretende dictar una sentencia política antes de que exista una acusación formal o una resolución judicial en México. Una oposición eficaz no necesita probar hoy la culpabilidad penal de Rocha para convertir el caso en un problema político. Su objetivo debería ser obligar al gobierno a explicar sus decisiones, sus tiempos y sus omisiones. La pregunta más productiva no es si Rocha es culpable, algo que corresponde a las fiscalías y, en su momento, a los tribunales. Las preguntas que sí puede sostener públicamente son otras: por qué un gobernador bajo investigación vuelve a ejercer el cargo antes de que las autoridades expliquen con claridad el estado de las carpetas; qué información solicitó la FGR a Estados Unidos y qué información recibió; qué diligencias se realizaron durante los 112 días de licencia; qué criterios usa Morena para determinar cuándo un gobernador debe separarse temporalmente del cargo; y por qué Morena asegura no haber conocido una decisión con consecuencias nacionales tomada por uno de sus propios gobernadores. La oposición debería evitar tratar como un bloque homogéneo a Rocha, Marina del Pilar, Adán Augusto López, Andy López Beltrán u otros personajes del obradorismo. Puede haber coincidencias temporales, presiones políticas y problemas de reputación pública, pero cada expediente requiere evidencia propia; agruparlos sin distinción facilita una narrativa mediática, pero debilita la credibilidad de una acusación seria. La estrategia más eficaz consiste en construir un caso acumulativo de gobernabilidad, no una teoría única de conspiración. El hilo conductor no tendría que ser que todos los casos demuestran la misma conducta delictiva, sino que revelan un patrón político: cuando una crisis escala a nivel nacional o internacional, Morena se deslinda, reacciona de forma coordinada y trata de contener el daño, pero rara vez informa con claridad qué sabía, qué investigó y qué medida concreta adoptará. Ese argumento permite a la oposición cuestionar al gobierno sin adelantarse a las fiscalías, y conecta el caso Rocha con la elección de 2027: si los liderazgos regionales de Morena aprenden que es posible desafiar la línea nacional sin consecuencias inmediatas, la disciplina interna se debilita y las candidaturas locales se vuelven más vulnerables. Hubo, dentro del coro opositor, una línea más precisa que la simple indignación moral. La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López, se limitó a decir que ojalá el regreso no tuviera como único objetivo conservar el fuero; Movimiento Ciudadano preguntó por qué, durante los 112 días de licencia, ninguna autoridad federal abrió una investigación propia sobre la violencia en Sinaloa. Esas dos preguntas son estratégicamente superiores a cualquier acusación directa, porque no exigen probar la culpabilidad para ser válidas: obligan a explicar por qué las instituciones actuaron tan poco durante tanto tiempo. Convertida en propuesta, esa lógica sería más útil que la consigna: exigir informes periódicos de la FGR sobre avances procesales, exigir que Morena publique criterios internos de separación temporal para funcionarios bajo investigación grave, promover una revisión legislativa de las capacidades policiales de Sinaloa y presentar perfiles locales creíbles en seguridad y justicia, en vez de limitarse a convertir el caso en propaganda nacional. Visión crítica. La versión oficialista, que el regreso fue una decisión exclusivamente personal, es posible pero insuficiente: no responde por qué un gobernador con décadas de trayectoria dentro del obradorismo consideró viable recuperar el cargo aun cuando el costo político era previsible, y menos aún por qué esa apuesta le duró apenas veinticuatro horas. La versión opositora, que Sheinbaum y López Obrador habrían operado conjuntamente su retorno, tampoco está acreditada con evidencia pública suficiente, y convertirla en certeza sería sustituir el análisis por la conjetura. Lo verificable hasta ahora pesa más que cualquiera de las dos versiones cerradas: Rocha regresó al cargo el 21 de agosto después de 112 días de licencia y volvió a pedirla al día siguiente; la FGR no ha comunicado una exoneración judicial definitiva y el gobierno federal ha dicho que las carpetas permanecen abiertas; Morena afirmó que no conocía previamente la decisión, aunque no todo el partido reaccionó igual, como muestra la defensa pública de Fernández Noroña; y Sinaloa sigue enfrentando una situación crítica de violencia, con capacidades estatales de seguridad insuficientes. Eso basta para formular una crítica sólida sin necesidad de resolver lo irresoluble. El problema no fue, en el fondo, si alguien dio una orden que nadie ha probado públicamente. El problema es que un gobernador de Morena pudo volver al cargo, aunque fuera por un día, sin que el gobierno federal hubiera explicado con suficiente claridad qué sabía, qué investigó y cuáles eran los límites de esa permanencia antes de que ocurriera. ¿Qué sigue ahora que el ciclo se cerró? Con la segunda licencia ya formalizada, Sinaloa vuelve a quedar bajo un gobierno interino mientras Rocha permanece fuera del ejercicio del cargo por tiempo indefinido. Lo más probable es que la Federación aumente su presencia, recursos e inteligencia en el estado sin necesidad de forzar una confrontación jurídica adicional, porque esta segunda salida no vino de una orden externa sino de la propia solicitud de Rocha. Lo que queda abierto es si esa licencia se prolonga de facto hasta el final del sexenio estatal en 2027, o si Rocha, una vez que baje la presión mediática, intenta un tercer movimiento. Después de lo ocurrido en las últimas setenta y dos horas, esa segunda opción parece más difícil de sostener: cualquier intento nuevo de regreso tendría que superar no solo el escrutinio de la FGR y de Washington, sino el precedente de que la primera vez le tomó a Morena un solo día doblegarlo. Rocha no anuló el control político de Claudia Sheinbaum, pero tampoco lo confirmó de manera limpia. Lo que quedó en evidencia es una secuencia incómoda: la presidenta probablemente no supo del regreso por adelantado, tuvo que reaccionar con un aparato colectivo en vez de con una instrucción directa, y ese aparato funcionó, pero a un costo de exposición pública que no habría existido si la coordinación previa con Rocha hubiera sido más sólida desde el principio. Dentro del propio Morena, la senadora Imelda Castro, hoy la aspirante mejor posicionada en las encuestas internas para la candidatura de 2027 en Sinaloa, ya criticó públicamente el regreso de Rocha y respaldó el mensaje de Sheinbaum sobre anteponer el interés colectivo al personal. Su distancia frente a Rocha, y cuánto la capitalice de cara a 2027, es ya la variable más concreta para observar en las próximas semanas: la carrera interna de Morena en Sinaloa se adelantó, en tiempo real, sobre el propio escándalo. Nota: Morena debe poner orden entre sus voceros; personajes como Arturo Ávila funcionan más como agitadores que como voceros de pacificación de los problemas del partido.
LILIA ARELLANO
De ser cierta la enfermedad de Claudia Sheinbaum, no es para menos. Sin ser parte del gabinete ni estar empleado dentro del gobierno, a una buena cantidad de mexicanos nos dio escalofrío, dolor de estómago y de cabeza al conocer el regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa. Sus cínicas expresiones y de nueva cuenta las violaciones a la ley cometidas nos dejan sin respiro. Parecía que el país con su sistema de gobierno y de justicia estaba desmoronándose frente a nuestros ojos. Las especulaciones se multiplicaron y lo mismo se hablaba de encontrarse Rocha Moya enloquecido, que del surgimiento de una disposición del señor de Palenque para pasando sobre todos, inclusive la presidentA, volviera a la silla estatal. No conocer durante muchas horas la posición de doña Claudia al respecto, aunque crecieran distintas versiones, más aún cuando justo al término de una mañanera encabezada por la titular de la Segob, fue cuando, en su cuenta de X el sinaloense hizo público su regreso. El poder legislativo quedó borrado de la mente del exgobernador. La lluvia de críticas, señalamientos y rechazos no se hizo esperar. Se anuncio una gran marcha de sinaloenses para llevarse a cabo el día de hoy; obviamente los EU marcaron cuál era su posición con un efecto amenazante: no dieron el nombre de Rocha, por lo que pueden ser más mandatarios sobre los cuales están dispuestos a ejercer acciones jurídicas con gran dureza. Con sin igual cinismo el anciano mandatario se metió al palacio de gobierno estatal, se reunió con su gabinete, le agradeció a la gobernadora interina su gestión y se fue a su despacho pretendiendo ejercer de nueva cuenta el gobierno. El gusto no le duró ni 24 horas. Anunció el mismo sábado por la tarde que solicitaría, de nueva cuenta, licencia para retirarse del cargo. La solicitud señala “ausencia indefinida” provocando, ahora sí, se llamará a los diputados para, en un pleno a celebrarse hoy muy temprano, se autorice el retiro de Rocha y se nombre a un gobernador interino. No solo para la historia del estado, sino para la del país, dejando muestra de la degradación política alcanzada queda el Caso de Rocha Moya y su justificación para intentar regresar a la gubernatura, será un documento que se constituye en prueba de la categoría alcanzada por los elegidos de la 4T. Todavía falta seamos testigos de la otra destrucción, de la del Poder Judicial. Las declaraciones de Fausto Ernesto Corrales, quien ejercía como chofer y asistente de Melesio Cuén, no serán públicas al calificarse de “seguridad nacional”. Paradójicamente se da a conocer lo dicho por un supuesto integrante de “Los Chapitos”, asegurando “la reunión se salió de control” por lo que sonaron los balazos y uno le dio al exrector. Añade la salida intempestiva de Joaquin Guzmán y de Ismael Zambada y, como se sabe, el punto final fue el avión, cuyo aterrizaje fue en un aeropuerto del vecino del norte. Lo único cierto en todos estos enredos está en la demostrada incapacidad de gobernar de quienes fueron elegidos por AMLO; el desprecio por las leyes de toda la jerarquía de Morena; el manejo político de todo el sistema judicial, por supuesto, los miles de cadáveres sembrados en la tierra sinaloense.



