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Categoría: El lector
Creado: 15 Enero 2026

Autor: Federico Zertuche

Comentario:

Luis Carvajal y de la Cueva. Mitos y leyendas sobre los judíos en el Nuevo Reino de León. (Primera de dos partes). Como en cualquier otro lugar, en Monterrey se dicen y reiteran hasta el cansancio durante varias generaciones una serie de aseveraciones gratuitas que se tienen como hechos históricos ciertos de tanto repetirse de boca en boca, cuando efectivamente no lo son, sino a lo mucho, leyendas, si hemos de atenernos justamente a la Historia. Desde mi niñez hasta nuestros días, escucho afirmar que la mayoría de los primeros pobladores de Monterrey, de quienes descendemos los oriundos de estas tierras, eran judíos conversos aunque practicantes en la intimidad, sefarditas cripto-judíos; y que de ahí derivan algunas costumbres, hábitos y actitudes característicos, como el trabajo emprendedor y habilidad empresarial, ser ahorrativos y no dispendiosos, el gusto por los panes llamados semitas y el cabrito al pastor, tener una higuera en casa y otras ocurrencias como aquella que el apellido Sada es judío, cuando se trata de un antiguo linaje español con escudo de armas, cristiano viejo, afincado en la villa de Sos, del reino de Aragón, documentado desde el siglo XII. El caso de don Luis Carvajal y de la Cueva, primer gobernador del Nuevo Reino de León, y de su familia colateral –pues no tuvo hijos y su esposa había desaparecido antes de venir a Nueva España, en circunstancias poco claras-, es emblemático al respecto. De las “tres fundaciones” de Monterrey, Carvajal fue responsable de la segunda: la de la villa de San Luis Rey de Francia ocurrida en 1582, y que dicho sea de paso fue efímera, sin mayor trascendencia, con más pena que gloria terminó despoblada en 1587 como el resto del Nuevo Reino. Efectivamente, Carvajal y varios miembros de su familia, de origen sefardita, fueron juzgados, sentenciados y condenados por el Santo Oficio de la Inquisición de la Nueva España, acusados de practicar el judaísmo, algunos de sus parientes fueron quemados vivos en el auto de fe del 8 de diciembre de 1596, mientras que el propio don Luis sólo fue sentenciado a destierro de las Indias “por tiempo y espacio de seis años precisos”, muriendo de enfermedad en la cárcel esperando su destierro, alrededor de octubre de 1590. La especie difundida acerca de los judaizantes y el origen sefardita de los primeros pobladores del Nuevo Reino de León surge efectivamente del hecho histórico de esa segunda fundación por Carvajal y de la Cueva, pero como se ha dicho la provincia quedó completamente despoblada y los “Carvajales”, es decir la familia colateral, la mayoría no llegó a vivir en esta provincia, otros fueron quemados por la Inquisición, y los demás desaparecieron completamente de la región para nunca más volver. La “leyenda” proviene, más bien, de una manipulación histórica iniciada por don Vicente Rivapalacio a raíz de la publicación en el Libro Rojo de su artículo “La familia Carvajal”, además de referencias a la “judería” en el Nuevo Reino de León en México a través de los Siglos, donde dice que como consecuencia de las Capitulaciones para la conquista y colonización, el monarca español concedió a Carvajal el derecho de conducir a la provincia hasta cien pobladores que saldrían de España sin necesidad de probar que eran cristianos viejos y no de linaje de judíos o moros recién convertidos. Señala que éste sacó de España a muchas personas de su familia, casi todos judaizantes, que observaban las leyes de Moisés y practicaban los ritos y ceremonias de los judíos. Luego, otros autores tomaron como ciertos esos datos, los aumentaron, exageraron y hasta le echaron otros ingredientes de su propia especie, hasta que en 1933 el historiador coahuilense Vito Alessio Robles publicó un artículo sobre tales endebles bases, en varios periódicos titulado “La judería en Monterrey”, que más que todo semeja una idílica y fantasiosa reconstrucción histórica sobre los orígenes sefarditas de Monterrey como si tuviese consecuencias decisivas hasta el presente que no fueron tales, carece de rigor histórico, se aproxima más bien a la fábula o leyenda. A efecto de despejar confusiones y malentendidos, es pertinente hacer un recuento histórico de los episodios protagonizados por don Luis Carvajal y de la Cueva alrededor de y en el Nuevo Reino de León, del cual fue su primer gobernador, y así poder verificar y calibrar el asunto y los alcances de la llamada “judería” en esta provincia. Para ello me apoyaré en el voluminoso, prolijo y excelentemente documentado libro del maestro don Eugenio del Hoyo Historia del Nuevo Reino de León 1577-1723 (1), considerado por historiadores profesionales como uno de los más profundos, sistemáticos, exactos y veraces estudios en su género. Don Luis Carvajal y de la Cueva nació en un pequeño pueblo llamado Mogadouro de la provincia de Trás-os-Montes del reino de Portugal, alrededor de 1539, siendo sus padres Gaspar de Carvajal y Catalina de León. Y según propio testimonio en su proceso inquisitorial: “…y allí se crió yendo a la escuela hasta edad de ocho años, que fue con su padre a Sahagún a ver al abad que era su deudo (1547) y también a Salamanca a servir a su padre que estaba enfermo, y luego murió su padre en Benavente (1548) y el dicho Duarte de León (su tío materno) que vino allí, lo llevó a Lisboa, de donde lo envió, luego de tres meses allí, a Cabo Verde (1549), en cuya isla estuvo trece años…y, a cabo de ellos (1562), vino a Lisboa, y de allí a Sevilla, donde se casó (1564) con la dicha doña Guiomar de Rivera, su mujer, con quien vivió casado como dos años y, habiéndose perdido en una contratación de trigo, vino a esta Nueva España" (1567). Permaneció dos Luis diez años en la Nueva España, principalmente en Pánuco dedicado a la ganadería en una hacienda que compró. Luego, con recomendaciones del virrey don Martín Enríquez a quien sirvió en diversas encomiendas, parte a España donde luego de varios meses obtiene del rey las Capitulaciones por las que es nombrado gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León por sus días y un heredero cual nombrase, el 31 de mayo de 1579. Es importante destacar que el tío materno que lo recogió luego de la muerte de su padre, lo educó y dio formación, Duarte de León, se dedicaba a la “trata” de esclavos en Cabo Verde en la época en que Luis vivió ahí sus años formativos; y otro tío, Francisco Jorge de Andrada, hizo lo propio en Guinea, de tal manera que creció en este ambiente esclavista de sus parientes cercanos, oficio que luego él mismo practicaría en la Nueva España, donde traficó con esclavos indios. (Segunda parte, mañana). Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño de 84 Años... Clamando en el Desierto". Darwin y las Vacunas; ¡Discusiones Superadas en México! ¿Quién está más adelantado socialmente en esos temas, México o gringoladia? Con excepción de un año, yo estudié toda la primaria y el Jardín de Niños, en escuelas católicas en mi pueblito fronterizo. La carrera de psicología la estudié en una universidad confesional, porque en esos años, ninguna otra universidad pública o privada ofrecía esa carrera en Monterrey. Nunca, en ninguno de esos años, escuché discusiones ni alegatos entre los padres de familia o contra las autoridades escolares, por la enseñanza de los postulados Darwinistas y los de la fe católica. De una manera natural se nos enseñaban ambos puntos de vista, sin conflictos o diferencias, mucho menos confrontaciones violentas. Como las que todavía se dan hoy por hoy, en gringolandia, cada vez que algún distrito escolar desea incorporar las ideas de Darwin, en el curricular escolar. En ocasiones, estas posturas radicales han llevado las cosas hasta la violencia física entre los que se inclinan por una u otra postura. ¡Increíble! Lo mismo sucede en México con las vacunas, contra las cuales de cuando en cuando surge una actriz despistada o un detractor aislado cuyas protestas se diluyen en la gran mayoría de la raza que las acepta sin discusiones bizantinas o talmúdicas. Es decir, sin frivolidades o extensiones calendáricas e interminables en el tiempo. Es increíble que en gringolandia, un miembro de las familias más influyentes políticamente, como son los Kennedy, se haya declarado abiertamente contra las vacunaciones, lo que nos demuestra su nivel de educación, responsabilidad e información al respecto. Cuando yo tenía cinco o seis años, en la década de los 40, se estableció por decreto de un gobierno Priista en todo el país, una vacunación intensiva contra la viruela. Pues se estaba difundiendo de una manera alarmante entre la población, especialmente, los más vulnerables como eran los niños de familias de bajos recursos. Recuerdo que llegaron a mi casa un grupo de señoras chismosas, para convencer a mi madre que no permitiera que vacunaran a ninguno de sus hijos, pues corríamos peligro de morir o quedar con retraso mental e incapacitados de por vida, si lo permitía. La visita de las enfermeras vacunadoras estaba programada para el día siguiente. Esa noche, mi padre le advirtió a mi madre la importancia de las vacunas para evitar contagiarse de la viruela, que en aquellos años causaba estragos, especialmente entre los niños. Le dijo, además, que no hiciera caso de viejas locas e ignorantes y que permitiera que nos vacunasen. Como se dice coloquialmente, dicho y hecho, llegaron estas damas detrás de las enfermeras que venían en grupos de cuatro en cuatro. Llegaron a mi casa, con la seguridad de que mi madre había tomado en cuenta sus admoniciones del día anterior contra el peligro de las vacunas. Pero se llevaron una sorpresa al ver a las damas de blanco preparando ya, las vacunas para aplicárnoslas. Como si fueran autoridades inquisitoriales calvinistas, le increparon a mi madre su supuesta "desobediencia" a sus llamadas para la salvación de nuestras vidas. Mi madre, que siempre fue muy cortés, las invitó a pasar a la calle, desde donde hicieron comentarios poco cristianos, para vacunadoras, vacunados y mi madre. Con esta comparación histórica que he hecho de las sociedades de ambos países, díganme mis amados lectores, ¿Cual pueblo está mejor informado y es más responsable en cuanto a su salud y la vida de sus hijos, y cuál de los dos, es probable que sea víctima más fácil de los estragos de una pandemia? Bueno, siempre y cuando no se vuelvan a aparecer en escena, un par de idiotas como los cuates López, Obrador y Gatell, que les importó un rábano la salud y la vida del sufrido pueblo mexicano, durante la pandemia del COVID. Pues por sus estúpidas propuestas y recomendaciones, murieron miles de mexicanos de todas las edades, más de las esperadas de acuerdo con estimaciones de organismos internacionales. ¿Las recuerdan? "No usen el cubre bocas, abrácense, no guarden la sana distancia, esperemos a que se dé la inmunidad de rebaño y que se mueran los que tengan que morirse". ¡Malditos genocidas! Y todavía AMLO dice delirantemente, que México lo necesita. ¡Que se lo crean sus lacayos! Por todo lo anterior, los invito a gritar ¡Basta, Basta! para sacar a estos parásitos del poder y tener un México nuevo y diferente. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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