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- Categoría: El lector
Autor: Federico Zertuche
Comentario:
Regiomontanos. El gentilicio para los de Monterrey. Desde que tengo uso de la razón -aunque a veces se me extravía-, he sabido que el gentilicio empleado para los naturales de Monterrey es el de regiomontanos, pero de un tiempo acá he oído de manera reiterada y casi exclusiva el de “regios”, sobre todo cuando mis paisanos se refieren a sí mismos, aunque ya se extendió en el país. Debo confesar que desde un principio esa práctica de llamarnos “regios” me pareció fatua, arrogante, presuntuosa, y por supuesto totalmente exagerada; hay una especie de narcisismo colectivo y extrema autocomplacencia que raya en ese amor propiae excellentiae y que, puntualmente, es la definición que da Santo Tomás de la soberbia. Por eso me parece chocante, para no decirlo conforme a nuestro lenguaje coloquial: muy mamona. Pero, además, porque no se compadece con el carácter tradicional y de siempre de los regiomontanos, en el que la sencillez, la franqueza, la discreción y la mesura fueron rasgos característicos y virtudes socialmente estimuladas y aplaudidas en todas las clases sociales. Es probable que en la actualidad dichos valores y virtudes se estén perdiendo o diluyendo, y que luego de cinco generaciones a partir que se inició la etapa del capitalismo moderno en la ciudad y se forjaran las primeras grandes fortunas, ahora, ya en calidad de viejos y nuevo ricos, y con una ciudad próspera en muchos sentidos, se nos haya “subido la mostaza” al grado de forjar esa extremosa autocomplacencia que nos lleve a transmutar no sólo nuestro carácter sino hasta el gentilicio que empleamos para, muy orondos, coronarnos con el de “regios”. Pero, aun así, es decir reconociendo que la gente y sus costumbres cambian, tampoco es aceptable dicho advenedizo gentilicio. Por la sencilla razón que el adjetivo “regio” o “regia” se refiere a lo real, perteneciente o relativo al rey o a la realeza, como dice el Diccionario de la Lengua Española, de la RAE, y en su segunda acepción: Suntuoso, grande, magnífico. Me podrán alegar algunos paisanos que por eso se llama Monterrey, porque alude al rey; no obstante, es inapropiado, pues descomponiendo el nombre sería monte del rey, un monte que pertenece al rey o que se nombró así en honor del rey, pero no a los habitantes o naturales de la ciudad. Nosotros no somos “regios”, ni lo fuimos ni lo seremos. Durante siglos nuestros antepasados fueron la gente más sencilla y montaraz del mundo y ahora resulta que estamos a la altura de los reyes: ¡No mamen! Por otro lado, da la casualidad –que nada tiene de casual- que en el referido diccionario aparece el adjetivo gentilicio regiomontano, na. Natural de Monterrey, capital del Estado mexicano de Nuevo León. Está claro que esta voz la incluyeron en algún momento a iniciativa de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española. Así es que, estimados paisanos, bajémosle a nuestro radio, cambiemos la corona por sombrero o cachucha de los sultanes, y sin tanta alharaca, con modestia, sencillez, honradez, y equilibrado orgullo volvamos a emplear nuestro original, oficial y verdadero gentilicio: el de regiomontanos.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño de 84 Años... Clamando en el Desierto". El Lenguaje Corporal, ¡Es una Vacilada! En un sitio de análisis y crítica política, aparece a menudo una bella chica asustando y asombrando a diestra y siniestra, a los incautos con el tema del lenguaje corporal. Me sorprende el impacto y la credibilidad que le otorgan, los que la ven, pues según ella, devela las intimidades de la personalidad de los actores más importantes de la escena polaca nacional. Siento mucho desencantar o desilusionar a los muchos seguidores de esta bella dama, casi pitonisa, de los Siglos XX y XXI. Pero sus abordajes, explicaciones y conclusiones carecen de todo valor científico, pues no tienen el rigor de los estudios de la psicología objetiva. Debo aclarar que yo también soy de los críticos acérrimos, de los mismos personajes que ella analiza. Pero me baso en lo evidente y comprobable, no en intuiciones, simpatías y antipatías personales. Como parece ser el caso de ella y la cohorte de ingenuos e inocentes observadores que le aplauden sus ocurrencias. La historia de la psicología como ciencia, ha estado plagada de innumerables esfuerzos por conocer al ser humano, en sus más obscuras, recónditas y profundas motivaciones. Lo que ha llevado a cometer horribles injusticias históricas en contra de personas inocentes y vulnerables, que carecían de los medios y los argumentos para su defensa. Deseo que sepa esta bella dama, que comparto su desconfianza hacia los mismos políticos que ella. Que han tomado el poder con el voto, asaltado al erario por la fuerza de los fraudes legaloides. Corrompiendo el estado de derecho, que estableció la existencia obligatoria e inalterable de tres poderes de la Unión. La apoyo, le doy la razón y me pongo a su disposición como profesional de la psicología que soy, pero desde un punto objetivo y realista. Baste mencionar, pero en otro apartado de las ciencias sociales, las tremendistas teorías, postulados y conclusiones, propuestas por Cesare Lombroso, que tanto impacto tuvieron en su tiempo. Pero que a la vez causaron daños irreparables para los desdichados y desafortunados sujetos que fueron juzgados y condenados con la lente miope y astigmática de sus teorías. Para terminar, los pocos leyentes que aún tengo saben cómo me he resistido a hacer pronunciamientos o diagnósticos psicopatológicos, basándome solamente en la apariencia física de las personas. Lo más probable, es que habría incurrido en errores catastróficos, que podrían haber afectado, no solo las vidas de los vulnerados, sino mi poca o mucha reputación como profesional, que he construido con esfuerzos constantes, sostenidos e incesantes. Se que, al ver los hechos, escuchar los dichos, valorar los daños a la Patria. Además, observar las expresiones faciales de personajes de la calaña de Gertz Manero, de Fernández Noroña, el mismísimo AMLO, sus hermanos, su bella esposa y sus hijos. Inclusive las de los "Crisóstomos", (Boca de Oro), los hermanitos Batres, las chicas Alcalde, la suertuda familia extendida de los Monreal. Sin faltar las incomparables féminas 4teístas de Ernestina Orozco y su hermano poli étnico indígena, Citlalli-tota y la judía cristiana izquierdista, dizque guerrillera, Claudita. Decía, que, contemplándolos y escuchándolos, a cualquier ciudadano, psicólogo o no, se le puede antojar juzgarlos como disfuncionales conductuales, sociales y políticos, por su aguda fealdad y deformidad física extrema. Cosa impensable para los lame verijas, chupa pitos de todos los abyectos Lores Molécula, que integran su coro de incondicionales desvergonzados y descarados. Je, je, je. Nota bene: Ante lo innegable de sus corruptos actos, sus desvergonzados dichos, sus evidentes atracos a los derechos de los ciudadanos y las constantes violaciones las leyes y la Constitución General de la República, no tenemos que recurrir a técnicas mágicas o esotéricas, como el lenguaje corporal.



