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Categoría: El lector
Creado: 03 Julio 2026

Autor: José Rivero

Comentario:

Primero fue “yo soy mexicano”, después fue “Yo soy regiomontano”, “ahora yo soy rayado” o “yo soy tigre”; o sea, que nos gusta ser identificados con un grupo u organización especial. Como redacta la IA: “La ciencia de la sociología nos enseña: La necesidad de pertenecer es un impulso humano universal y fundamental para el bienestar. Como lo describió la psicología clásica (como en la Pirámide de Maslow) formar conexiones sociales positivas nos da identidad y seguridad”. Ahora con lo que no estoy de acuerdo con la IA: ser fanático como en los Tigres y Rayados, de alguna manera suplanta el patriotismo. Nullius in Verba. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño de 84 Años, Clamando en el Desierto". ¡Ni Pareces Mexicano! La semana pasada tuve que contratar un técnico para que me arreglara un electrodoméstico. Ya me había ayudado anteriormente, era recomendado ampliamente por el distribuidor como capacitado por la planta armadora. Era un tipo locuaz, parlanchín y maníaco, es decir, acelerado que no dejaba de hablar hasta por los codos de sus habilidades. Pero que, a final de cuentas, no me pudo reparar el aparato y lo ponché, con tres strikes, en términos, beisbolísticos pues de tres visitas, falló en las tres. En la última ocasión, a mitad de su trabajo me preguntó entusiasmado "¿A quién le va esta noche?" Le dije que a que se refería y me respondió, "A qué equipo le va en el soccer". Le aclaré que no me gustaba ese deporte, pues me parecía muy aburrido y monótono, por lo que no lo veía ni por error. Inmediatamente, su expresión facial se congeló, detuvo su parloteo y continuó trabajando en absoluto silencio. Me dio la impresión de que mis dichos lo habían ofendido en su honor personal, en el de su familia, o como si le hubiera mentado la madre, sin razón alguna. Terminó su mala chamba, en silencio recogió sus herramientas, me cobró, le pagué y ya afuera, en la banqueta, me espetó con notorio desagrado, ¡Ni pareces mexicano! Me sentí entre ofendido y sorprendido, pero él, sin esperar mi respuesta, se montó en su moto y se alejó. Me quedé pensando si ser mexicano era ir al estadio a gritar ¡Goooool! e insultar con obscenidades al equipo contrario. O asistir a la Gran Plaza, embriagarme, comportarme como un poseído, desgañitarme con vivas a México, meterles mano a las chavas y cometer algún vandalismo. ¿No hacerlo, me hacía menos mexicano que ellos? Quizá intentar ingresar por la fuerza al Parque Fundidora, tumbar la verja o treparme por ella, arriesgando mi vida y la ajena, peleando con los policías, que solo cumplían con su deber. Me hacían más mexicano esas acciones y no hacerlas, me quitaban mi ciudadanía mexicana, adquirida por nacimiento de padres y abuelos mexicanos. Después se me ocurrió que quizá si me subía a un escenario de las fiestas futboleras, con un caballito de tequila en la mano, como lo hizo Samuelito e invitar a la raza a beber, me daba carta de naturalización. O participar de la barra libre e irrestricta, ofrecida por Samuelito para tomar cerveza, junto con chavitos menores de edad de ambos sexos, me garantizaba mi estancia legal en este país. ¿Todas esas acciones me harían un mexicano de verdad? Cuando menos, parecer mexicano, aunque no lo fuera y así agradar al técnico fallido y todos los que piensan como él. Estoy seguro que si les pongo a esos mexicanos, un examen de Historia de México o de Nuevo León, los reprueban. No voy a negar que me alegra que nuestros equipos triunfen en cualquier deporte en los que nos representen. Pero no voy a hacer desfiguros de orate y sin controles conductuales, solo para sentirme mexicano de verdad y que me acepten los prosélitos de cualquier deporte. Ni siquiera de las canicas, el trompo, el balero y el yo-yo. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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