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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
Un Dios, una Iglesia. Suponer criterios divinos con un pensamiento humano es aventurado y equivocado, pero: dígame Ud. amable lector, si Cristo viniera de nuevo al mundo, ¿no uniría las docenas de iglesias cristianas? Si hay un solo Cristo debería haber un solo culto cristiano. Fue en el primer concilio ecuménico de Nicea convocado por Constantino y celebrado en el año 325 de nuestra era y después en el primer concilio de Constantinopla donde sucedieron las primeras expulsiones o separaciones causadas por obispos testarudos. Los arrianistas y los ebionistas fueron así separados de la Iglesia y también gnósticos y otros. Un Dios, una iglesia.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos... de Niño de 81 Años, Clamando en el Deserto". ((//1//)). Las Agarraderas. Sin Albur. Hace más de 6 años, publiqué un artículo con estos temas, dirigido a estudiantes de diseño gráfico, industrial y publicitario. Les sugerí que se fueran a pasear por supermercados, mueblerías y almacenes de electrodomésticos. El propósito era detectar las fallas en el diseño de múltiples productos, que a la hora de "agarrarlos", resulta imposible hacerlo con seguridad, tanto para el producto como para el usuario. Esto incluye a los vasos, botes y empaques para champús, jabones de todo tipo, corporales, de cocina y detergentes de ropa. Pero lo mismo pasa con los famosos electrodomésticos, como licuadoras, batidoras, cafeteras, jarras grandes, vasos de varios y diferentes tamaños o los sartenes pesados. Así como ollas de presión y de cocimiento lento, todos los cuales representan un riesgo y un posible accidente con resultados dolorosos, como cortadas profundas, machucones, intensas quemadas y la pérdida y destrucción del equipo. Esto se debió a que, en esos años, compré un calentador de ambiente alimentado por gas natural. A la hora de instalarlo, no tenía un solo punto de apoyo por donde sostenerlo y poder cargarlo o moverlo por la sala de mi casa. Me comuniqué con la fábrica, sita en Santa Catarina y les expresé mis molestias, a la vez que les sugerí cómo hacer unas simples depresiones o muescas, en el cuerpo del calentador, en las cuales se podrían introducir cómodamente cuatro dedos de cada mano y de esta manera transportarlo. Un ingeniero de la línea de producción se comunicó conmigo, me dio las gracias y prometió poner en práctica mis ideas. Han pasado los años y nada se ha modificado en beneficio de los clientes. Lo mismo pasó con otros macro electrodomésticos, como lavadoras automáticas, secadoras de ropa, calentadores de agua o boilers, lava platos, refrigeradores, congeladores y colchones de todos los tamaños, algunos llegan a pesar más de 100 kgs. Ninguno de ellos poseía un solo punto de apoyo o sostén para bajarlo del camión, meterlo en mi casa y empujarlo por la sala hasta la cocina. Los cargadores, que no eran precisamente unos Charles Atlas, debieron pujar, sudar, rebuznar y peerse, para que las maniobras ejecutadas con puro valor mexicano, no dañase los aparatos. (Continuará).



