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- Categoría: El lector
Autor: José Manuel Reyna de la Fuente
Comentario:
Mañana 3 de mayo, religiosamente se celebra el Día de la Santa Cruz. En tal fecha se festeja a los albañiles, desde los más modestos hasta los especializados en ornamentación. Es costumbre honrar a ciertos trabajadores o profesionistas como a enfermeros, abogados, médicos y otros más por su aportación a una mejor calidad de vida para sus congéneres. Pero los trabajadores en la construcción de casas, edificios, puentes, carreteras y catedrales. De esas montañas hechas por el hombre que vaticinó Nostradamus y que pudieran ser considerados como tales a los rascacielos que ya se ostentan hasta en ciudades como Monterrey, los operarios llamados albañiles, convertidores de ladrillos en paredes, trepados en andamios y a quienes los maquilla la arena, son trabajadores que dejan testimonio de su quehacer para ir enriqueciendo a los portentosos paisajes urbanos.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años, Clamando en el Desierto". Mi Amada Enciclopedia Espasa-Calpe, de siete volúmenes y dos apéndices, edición de 1977. La compré en 1980, hace más de 40 años, a la mitad de mi vida. La consulté cientos de veces, con fruición y alegría, con grandes expectativas de encontrar la información anhelada. Nunca me decepcionó. ¿Se podrá amar a un montón de libros viejos cuarentones, ahora obsoletos, disfuncionales, imprácticos? Intenté sacar al azar del librero, un volumen cualquiera. En el primer intento y jalón, no se movió, se resistió a ser molestado en su descanso de varios años. Lo intenté de nuevo y cedió un poco, la mitad del camino hacia una caída libre hasta el piso, pues no recordaba cuanto pesaba. Ahí lo detuve y me auxilié de ambas manos para llevarlo hasta mis rodillas, donde lo coloqué en espera de tomar una decisión más violenta. Recordé que mi primera enciclopedia, fue también una de la Espasa-Calpe, pero edición de 1945, al terminar la Segunda Guerra Mundial, que mi padre había comprado para mis hermanos mayores. Sin embargo, los usufructuarios de ella, fuimos solamente mi hermano gemelo y yo. Iniciamos su consulta, buscando datos de la anatomía femenina, después, de palabras raras con las que nos burlábamos de nuestros compañeritos en la primaria y apantallábamos a nuestros profesores. En los años 40, no había los recursos de hoy en día, que proporcionan Google y otros motores de búsqueda, por lo que nuestros sufridos maestros debían hacer esfuerzos enormes, para adquirir información de todo tipo, que luego nos transmitirían con grandes fatigas. Aunque no lo crean, hasta el día de hoy, mantengo frescas en mi memoria, las lecciones de historia de México y Geografía mundial, que me impartió mi maestro de tercer año de primaria, (1949), el noble señor don Manuel González, allá, en la pequeña escuelita católica marista, de mi pueblito fronterizo de la infancia. He aquí, dos joyas; "El hombre americano llegó desde Asia... (Un alto y nos dictaba), sin hache y con s, Asia, no hacia, con hache y con c". Y proseguía su dictado enriquecedor. La otra, es, "El globo terráqueo tiene la forma de una esfera, ligeramente achatada por los polos, que gira a una velocidad de...". Curiosamente, esta información la he visto discutida y polemizada recientemente, pues hay quienes, siendo científicos, la defienden como cierta y válida y otros, hombres de ciencia también, que le niegan validez, y se apoyan en la forma de La Luna, que desde aquí la vemos perfectamente redonda, "Como un queso", Je, je, je. Me puedo imaginar los esfuerzos de todos aquellos santos varones, para buscar, detectar, recopilar y entregarnos, toda esa información. Ahora, simplemente formulamos en lenguaje natural, una pregunta sobre el más raro, exótico y excéntrico de los temas del saber humano histórico e inmediatamente aparecen miles de opciones de posibles y probables respuestas, a nuestras dudas e inquietudes de información. Acaricié el lomo del tomo mi vetusta enciclopedia, con el cariño con que lo haría con nuestros viejos perros fieles y nobles, que, en su caso, nos cuidaron de la ignorancia supina, atacándola sin piedad. Platiqué con él sobre el pasado y le di las gracias por sus inigualables servicios de muchos años. Le soplé el polvo acumulado por tantos años de ingrato olvido de mi parte, le di un beso y lo coloqué suavemente, con sumo cuidado, junto a sus demás sufridos y añosos hermanos. Me regresé a la computadora y desde ese día, los vigilo, cuido y reviso, con el rabillo del ojo, listo a espantar cualquier insecto que intente u ose introducirse entre sus venerables páginas. Nota bene; Mi computadora está equipada con comandos de voz, con los cuales le puedo dictar, pedirle que me lea en voz alta lo dictado, corregir, imprimir y otras funciones. Sospecho que estuvo activado, todo el tiempo que estuve platicando con el tomo de mi enciclopedia y lo que le dije a toda la colección y las palabras de amor y agradecimiento, por las múltiples horas de satisfacción, júbilo y recreación que vivimos juntos, por tantos años. Creo que reaccionó con celos y batallé mucho para echarla a andar inmediatamente. ¡Se me olvida que es computadora, no computador! Mujer, al fin.



